El Consistorio Digital no se responsabiliza del contenido de los artículos remitidos o de opinión, siendo cada autor responsable de sus propias creaciones.
Europa exige un cambio de rumbo en los cuidados: prevención, integración sociosanitaria y financiación estable

La Convención Europea de la Dependencia, reunida en Madrid, ha clausurado sus jornadas con un diagnóstico unánime y urgente: el continente debe abandonar un modelo reactivo que solo actúa cuando la dependencia ya es irreversible y transitar hacia un sistema basado en la prevención, la coordinación sociosanitaria y la atención comunitaria.
Durante las diferentes mesas de debate, expertos internacionales en salud, economía y servicios sociales han diseñado una hoja de ruta común para responder al envejecimiento poblacional y evitar el colapso de los sistemas de atención a la larga duración.
1. Prevención y continuidad asistencial: anticiparse a la pérdida de autonomía
El eje central de las primeras ponencias giró en torno a la necesidad de coser las costuras entre la sanidad y los servicios sociales para evitar la fragmentación asistencial.
-
Atención Primaria y detección precoz: Stefania Ilinca (OMS Europa) abogó por situar la promoción de la salud en el centro, reforzando la detección temprana del deterioro cognitivo y funcional en los centros de salud.
-
Planes compartidos: Desde Finlandia, Laura Pikkarainen (Helsinki) defendió un modelo basado en un plan sociosanitario único y un coordinador de casos que evite que las necesidades no cubiertas recaigan sobre las familias.
-
Hospitalización a domicilio: Francisco José Tarazona (SEGG) apostó por potenciar los cuidados intermedios y la rehabilitación como nexo seguro entre el hospital y el hogar, garantizando la interoperabilidad de datos entre administraciones.
«Europa debe conseguir que la dependencia aparezca más tarde, dure menos y afecte menos a la autonomía de las personas y de sus familias.»

2. Fiscalidad y sostenibilidad: hacia una financiación basada en resultados
La mesa de financiación y fiscalidad abordó los retos económicos del sistema, reclamando equidad y una revisión profunda de los modelos actuales de aportación y copago.
-
Reforma fiscal en los servicios: Ignacio Fernández-Cid (FED) exigió aplicar un tipo reducido único del 4% de IVA a todos los servicios de cuidados acreditados, eliminando las actuales disparidades que gravan servicios equivalentes al 4% o al 10%. Asimismo, abogó por priorizar recursos profesionales frente a las prestaciones económicas familiares.
-
Garantizar la libre elección: Pascal Tschörtner (BPA Alemania) subrayó la necesidad de asegurar una financiación estable que impida que los copagos limiten el acceso de los usuarios a los recursos que elijan.
-
Coste-beneficio social: Bram Wouterse (Radboud University) recordó que los cuidados de larga duración no deben medirse únicamente por su impacto en el gasto sanitario, sino por el bienestar global que generan en la sociedad.

3. Innovación en recursos: de la institución tradicional a la comunidad
La transformación del modelo residencial y el impulso de los apoyos en el entorno cotidiano ocuparon el tramo final de la Convención.
-
Transición comunitaria: Aad Koster (European Ageing Network) reclamó un cambio estructural para pasar de recursos fundamentalmente institucionales a redes integradas en la comunidad.
-
Calidad de vida y entornos: Teresa Martínez Rodríguez (Red CuidAs) y José Luis Sánchez-Ostiz (CEAPS) insistieron en la necesidad de establecer mínimos europeos de atención domiciliaria y evaluar los servicios por los resultados tangibles en la vida de las personas.
-
Nuevos modelos residenciales: Sebastiano Capurso (ANASTE) propuso generalizar fórmulas innovadoras como el cohousing y las dementia villages, advirtiendo de que la digitalización y la tecnología deben ir siempre de la mano del tiempo de atención humana.
Una agenda común para un punto de inflexión
El congreso concluye con la convicción de que los cuidados de larga duración en Europa exigen un compromiso político y financiero firme. La clave del futuro no reside únicamente en dotar de más fondos al sistema, sino en transformarlo cualitativamente: apostar por la prevención activa, profesionalizar los cuidados, reducir la burocracia y garantizar que las personas mayores puedan envejecer con autonomía y dignidad en su propio entorno.
¿Te gustaría que profundicemos en alguna de las propuestas concretas planteadas por los expertos en materia de financiación o en los nuevos modelos residenciales?














