Una galaxia no tan lejana: Droides de Star Wars llevan esperanza a los niños del Hospital de Alcorcón

La asociación ‘The Pink Force’ visita la Unidad de Pediatría con el emblemático robot R2-KT para reducir el impacto emocional de los menores ingresados.

ALCORCÓN – En los pasillos del Hospital Universitario Fundación Alcorcón, el sonido habitual de los monitores médicos fue sustituido esta mañana por los pitidos electrónicos y las luces de una unidad astromecánica muy especial. La asociación sin ánimo de lucro The Pink Force ha aterrizado en el centro público madrileño para transformar la rutina hospitalaria de los más pequeños en una aventura de ciencia ficción.

Un droide con una misión solidaria

El gran protagonista de la jornada ha sido R2-KT, la versión rosada del célebre R2-D2 de la saga Star Wars. Este robot no es solo una pieza de ingeniería, sino un símbolo de resiliencia. Su origen se remonta a la historia de la hija de Albin Johnson (fundador de la Legión 501), quien diseñó al droide para acompañar a la pequeña durante su batalla contra un tumor cerebral.

Hoy, con más de 40 unidades repartidas por todo el mundo, R2-KT continúa ese legado en Alcorcón, donde ha recorrido las habitaciones y consultas de Pediatría repartiendo sonrisas y figuras a escala de los personajes de la saga entre niños y adolescentes.

Vídeo de la Fundación The Pink Force de Mediaset

Humanizar la estancia hospitalaria

Para un centro que registra entre 700 y 800 ingresos pediátricos anuales, este tipo de iniciativas son fundamentales. Según explican desde el hospital, el objetivo principal es la humanización de la asistencia:

«Desarrollamos de forma constante actividades para reducir el impacto emocional en los menores. Queremos que el hospital sea un lugar menos intimidante», señalan fuentes del servicio sanitario.

Un hospital volcado con los más pequeños

La visita de ‘The Pink Force’ se suma a una amplia agenda de actividades que el Hospital Fundación Alcorcón mantiene activa durante todo el año para hacer más amena la estancia de sus pacientes más jóvenes. Entre estas iniciativas destacan:

  • Magia y motor: Visitas de la Fundación Abracadabra y el uso de coches eléctricos de ATAA Cars para los traslados.

  • Naturaleza y cultura: Talleres con la Sociedad Española de Ornitología y la celebración de su propia Feria del Libro Infantil.

  • Educación: El trabajo continuo del Aula Hospitalaria y el personal sanitario para normalizar la vida de los niños durante su recuperación.

Gracias a la fuerza de voluntarios y droides, la mañana en el hospital madrileño ha demostrado que, a veces, la mejor medicina no viene en frascos, sino en forma de robot rosa y una galaxia llena de fantasía.

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