La Comunidad de Madrid despliega a su Unidad Canina (UCAF) en una campaña de seis semanas para erradicar una práctica ilegal que amenaza a especies en peligro de extinción y mascotas.
MADRID – 30 de abril de 2026
La Comunidad de Madrid ha pasado a la ofensiva contra una de las amenazas más silenciosas y letales de nuestros campos: el veneno. Desde este miércoles, el Cuerpo de Agentes Forestales ha iniciado una campaña intensiva de vigilancia para detectar y retirar cebos envenenados en medios naturales y terrenos cinegéticos, una práctica prohibida que pone en jaque la biodiversidad de la región.
El dispositivo, que se prolongará durante un mes y medio, cuenta con la participación clave de la Unidad Canina de Agentes Forestales (UCAF). Este equipo de élite, compuesto por cinco guías y siete perros especializados, es capaz de rastrear sustancias tóxicas letales imperceptibles para el ser humano, incluso cuando se encuentran en dosis mínimas o camufladas dentro de restos de carne.
Un arma de doble filo contra la fauna
El uso de estos cebos suele estar motivado por el control ilegal de depredadores en zonas próximas a cotos de caza o explotaciones ganaderas. Sin embargo, su carácter no selectivo los convierte en una trampa mortal para cualquier ser vivo.
«El veneno genera un efecto en cadena: la muerte de un animal intoxicado puede acabar con la vida de especies carroñeras y depredadoras que se alimenten de él», advierten desde la Comunidad.
Entre las principales víctimas potenciales se encuentran aves emblemáticas y protegidas como el águila imperial ibérica, el buitre negro o el milano real. Pero el peligro no se queda en la fauna salvaje; la campaña también pone el foco en la seguridad de excursionistas, ganaderos y animales domésticos que transitan por el campo.
Un delito con graves consecuencias penales
La colocación de veneno no es solo una infracción administrativa, sino un delito ambiental de gravedad. Los responsables se enfrentan a:
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Penas de prisión de hasta dos años.
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Multas económicas cuantiosas.
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Inhabilitación para el ejercicio de la caza y actividades forestales.
La relevancia de este problema queda reflejada en las estadísticas del pasado año. En 2025, los delitos contra la fauna representaron el 40% de las investigaciones llevadas a cabo por los Agentes Forestales en colaboración con la Fiscalía de Medio Ambiente, sumando un total de 55 casos vinculados a esta tipología.
Rastreo de precisión en zonas críticas
Los equipos de la UCAF priorizarán el rastreo en áreas donde se han registrado muertes por envenenamiento anteriormente. Gracias a su adiestramiento, los canes permiten cubrir grandes extensiones de terreno de difícil acceso con una eficacia muy superior a la búsqueda visual, permitiendo una detección temprana que evita mortalidades masivas.
Además de su labor operativa, esta unidad desempeña una importante función educativa, participando en actos de concienciación ambiental dirigidos a niños para fomentar el respeto por el patrimonio natural madrileño desde la infancia.

















