Pese al adelanto horario por la previsión meteorológica, miles de eldenses arroparon a Sus Majestades en una cabalgata llena de música, color y emoción.
ELDA | La ciudad de Elda ha vuelto a cumplir con su cita más esperada del año. En una jornada donde la incertidumbre meteorológica obligó a reorganizar los planes, la Cabalgata de Reyes Magos no solo se llevó a cabo con éxito, sino que logró envolver las calles en una atmósfera de absoluta magia, música y sueños cumplidos.
El descenso de la luz

Como dicta la tradición eldense, la llegada de Oriente comenzó mucho antes de que las carrozas se pusieran en marcha. Las antorchas de Bolón, zigzagueando en la oscuridad de la montaña, marcaron el camino de Melchor, Gaspar y Baltasar, creando esa estampa única que define la identidad de la ciudad en esta noche tan señalada. El fuego guiaba la esperanza de los más pequeños, que aguardaban con nerviosismo el inicio del desfile.

Un desfile adaptado y brillante
Debido a las inclemencias del tiempo, la organización decidió adelantar el horario habitual para garantizar la seguridad de los asistentes y el lucimiento del espectáculo. La decisión resultó ser un acierto: las calles se llenaron de familias que no quisieron perderse el paso de las comitivas reales.
Melchor, Gaspar y Baltasar recorrieron el itinerario repartiendo toneladas de caramelos, pero sobre todo, regalando sonrisas y gestos de cariño a los niños y mayores que se agolpaban tras las vallas. La música de las bandas locales y las coreografías de los grupos de baile acompañaron a Sus Majestades, convirtiendo el centro urbano en un escenario de fantasía.

Agradecimiento colectivo
Desde el ámbito municipal y organizativo se ha querido poner en valor el esfuerzo humano que hay detrás de este evento. Tras meses de trabajo, la coordinación permitió que, pese al cambio de hora, todo saliera según lo previsto.
«Gracias a todas las personas que, un año más, habéis hecho posible este momento tan esperado», destacaban fuentes de la organización, subrayando la labor de voluntarios, fuerzas de seguridad y artistas.
Con el paso de la última carroza, Elda se sumió en el silencio de la espera, mientras los Reyes Magos iniciaban su larga jornada de trabajo por los hogares de la ciudad, dejando atrás una noche donde, una vez más, los sueños fueron los verdaderos protagonistas.
















