Los medios de comunicación no obedecen a ideologías, ni a doctrinas, ni a pensamientos.
Ellos son fieles a su condición empresarial con ánimo del máximo lucro y por tanto pendientes de su cuenta de resultados.
Estos medios al servicio de grandes emporios económicos pueden variar su tendencia en razón a las ganancias obtenidas al final de cada ejercicio.
El espectador, lector o radioyente, podrá ver, leer y oír lo que desee, en función del medio que elija para llenar sus horas de asueto y a veces el medio en cuestión aprovecha para adoctrinar, adiestrar o instruir con el fin de dar gusto a ciertos poderes fácticos que suelen ser sus patrocinadores.
Recuerdo cuando el director de un periódico de tirada nacional, en el que colaboraba habitualmente a través de una columna de opinión, me llamó a su despacho.
–Enrique, me dijo usando un tono y un gesto adusto y ceremonioso, nunca te olvides de nuestra máxima. «En este periódico escribirás lo que nuestros lectores quieren leer«.
Resulta que los grandes creadores de opinión, siendo del mismo grupo empresarial echan sus redes en diferentes caladeros para pillar todo tipo de especies.
Pongamos como ejemplo a
Antena 3, LaSexta, Nova, Neox, Mega, Atresmedia,
Atresplayer, Atresmedia Radio, Onda Cero, Europa FM, Melodía FM, La Razón, Prisma Publicaciones… en los que cada medio está especificado en un sector determinado de la sociedad, jóvenes, mayores, mujeres, hombres, de una región o de otra, verdes. rojos. azules…
De esta manera tenemos Antena 3 como medio conservador y La Sexta como progresista, siendo ambas del Grupo Planeta y aparentemente rivales ideológicos. Hasta los profesionales de estos medios parecen identificarse con una ideología.
Parece que esta fórmula está dejando de funcionar entre los jóvenes, siendo que estos se han entregado al dominio que ejercen en ellos las redes sociales donde campan por sus respetos influencers, youtubers, tictokers, facebooleros, activistas y toda la «vasca» on line que deambula por el ciberespacio de etéreas coordenadas a la caza y captura de cándidas, despistadas y confiadas piezas.
Y puestas así las cosas, hace tiempo decidí alejarme de las piscifactorías ideológicas

















