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El Santuario de Nuestra Señora de las Virtudes acogió este domingo el tradicional encuentro anual de la asociación, marcado por el emotivo recuerdo a los fallecidos y el ambiente festivo de la «gachamiga» villenera.
VILLENA – El entorno del Santuario de Nuestra Señora de las Virtudes se vistió de gala para celebrar el Día del Socio, una de las citas más esperadas en el calendario de la Junta de la Virgen. La jornada, diseñada como un espacio de encuentro entre socios, colaboradores y simpatizantes, logró combinar con éxito la devoción religiosa con el espíritu festivo y gastronómico que define a la ciudad de Villena.
Un inicio con aroma a tradición
La actividad comenzó desde las primeras luces del alba. Las cocinas del Santuario se convirtieron en el epicentro de la hermandad con la elaboración de las tradicionales gachamigas. Estas fueron «reforzadas» para la ocasión con los productos típicos que componen el clásico almuerzo villenero, sirviendo como preludio perfecto para el gran almuerzo de hermandad que tuvo lugar a las 10:30 de la mañana.
Tras el banquete, la alegría se extendió con la celebración de un sorteo de regalos, que mantuvo el entusiasmo de los asistentes antes de dar paso a los actos más solemnes del día.
Fe y tecnología: una misa para el recuerdo
A las 12:00 h, el ambiente se tornó reflexivo para la celebración de la Santa Misa. Este año, la eucaristía tuvo un significado especial al celebrarse en sufragio y recuerdo de todos los socios y socias que han fallecido a lo largo de la trayectoria de la asociación.
En un esfuerzo por acercar la celebración a quienes no pudieron desplazarse hasta la pedanía, la Junta de la Virgen apostó por la modernización de su comunicación:
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YouTube: Retransmisión habitual en directo a través de su canal oficial.
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Facebook Live: Como gran novedad técnica, se sumó esta plataforma para ampliar el alcance de la ceremonia en redes sociales.
Una convivencia consolidada
Desde la directiva de la Junta de la Virgen han calificado la jornada como un «día intenso de encuentro». Lo que nació como una reunión administrativa se ha consolidado con el paso de los años en una jornada de convivencia esencial para mantener vivo el tejido social de la asociación.
El evento no solo sirvió para honrar el pasado y recordar a quienes ya no están, sino para fortalecer los lazos de unión entre los cientos de personas que, día a día, trabajan por mantener viva la devoción a la Patrona de Villena.



















