Gran número de españoles están abandonando la idea de ser padres y madres, siendo que el antiguo deseo se va diluyendo en el tiempo por la precaria situación económica general y de los jóvenes en particular.
Un año más, la estadística nos sitúa a la cola de los países de menor natalidad del mundo y esto traerá consecuencias no deseadas.
Es por esto que nos hayamos convertido en una de las naciones más envejecidas junto a Italia y Grecia, al mismo tiempo que sufrimos una perdida preocupante de identidad.
El trabajo precario, los bajos salarios, la inestabilidad de las parejas y la falta de viviendas, son las principales causas de esta carencia de nacimientos.
En Psicología estudiamos los principios en los que se basa la necesidad de la «formación del nido», que no es otra cosa que la creación de nuestro núcleo más elemental que es la familia. Y esto nos viene del mundo animal al que pertenecemos.
Tal vez nos encontremos con una nueva sociedad, donde una parte se dedica a procrear, otra a vivir libre de cualquier compromiso y una tercera, que ha decidido quedarse en casa de sus padres, abuelos o en pisos comunitarios, como consecuencia de la resignación del vencido.
Dándose el caso que, en la enseñanza pública, en los niveles de infantil, primaria y secundaria los hijos de inmigrantes igualan en número a los nacionales.
Se espera que en las universidades se inicie en los próximos años una importante llegada de inmigrantes pertenecientes a la segunda y tercera generación.
Se ha notado últimamente la presencia de extranjeros como funcionarios del estado, siendo la Sanidad con la presencia de médicos y enfermeros en los grandes hospitales donde más se nota un número importante de sanitarios foráneos.
No es mi intención realizar ningún tipo de alarma, critica o rechazo, más bien señalar que la competencia en todos los terrenos está siendo mucho más fuerte a la hora de competir por un puesto de trabajo, por una vivienda o por cualquier tipo de servicios sociales.
El número de aspirantes a cualquier proceso de selección u oposición, se ha incrementado exponencialmente, ocurriendo que a lo que antes solo tenían acceso los españoles, ahora hay que compartirlo con los nacionalizados.
Se está dando el caso con relativa frecuencia que la entrada masiva de inmigrantes esté suponiendo un fenómeno migratorio de fuera hacia dentro y viceversa.
No sé si los españoles estamos ganando algo con este gran movimiento migratorio entre ciudadanos de los cinco continentes.
Mientras los extranjeros sólo accedían a trabajos que los españoles no deseaban realizar la cosa iba bien, sin embargo, cuando empiezan a ocupar puestos laborales de cierto nivel, comienzan a saltar todas las alarmas. Los 50 millones de habitantes que tiene España en estos momentos no pueden vivir con los recursos que disponíamos cuando no hace nada éramos 40 millones.
Y es que la caridad bien entendida empieza por uno mismo, lo que viene siendo igual, a que debemos atender nuestras propias necesidades antes que las de los demás. Y esto no es xenofobia, segregación, ni racismo; es simplemente el resultado de años de trabajo, sacrificio, penurias, privaciones y esfuerzo, por conseguir una Nación prospera, libre, independiente y autosuficiente.

















