Cuando El Tiempo Se Tiende En La Arena…

En unas semanas   cambiaremos el invernal habitáculo por el amplio paisaje, pero no la vida parsimoniosa que nos permite practicar el sedentarismo impuesto por las circunstancias.

Es la necesidad de pretender cambiar todo, para que todo permanezca igual.

Es buscar la afinidad con los saurios que necesitan cargar sus circuitos vitales con el gratificante ejercicio de tenderse al sol durante unas horas cada día.

En esta ocasión pondremos las fallas como excusa, preámbulo de la inminente Semana Santa, para poner rumbo a las ya entibiadas arenas del acogedor mar Mediterráneo.

Como viene ocurriendo en estos últimos tiempos en los que hemos acogido amigablemente a nuestra muy amada ancianidad, nos entregaremos al grato ejercicio que nos exige la vida contemplativa.

Sólo tendremos que cambiar el invernal escenario de la salita de estar donde pasamos nuestro peculiar letargo, mirando tras los cristales las constantes inclemencias del tiempo; por la luz cegadora que motivara a Sorolla a plasmar en sus lienzos la gama de azules que la vida nos regala.

La serenidad la pone Valencia, la luz el Mediterráneo, los sonidos el mar, la paz Cullera y nosotros todo lo demás.

El tiempo lo cubriremos con efímeras tertulias, con la contemplación de las rítmicas carreras de gaviotas regateando las olas y la distante compañía de los circunstanciales y ensimismados caminantes playeros, que bailotean entre las cenefas dibujadas en las húmedas arenas.

Y si la ocasión lo requiere, nos permitiremos la repentina locura de zambullirnos en las refrescadas aguas de nuestro entrañable Mare Nostrum, para desperezarnos tras el largo retardo de olor a manta y Vicks Vaporub.

Es la envolvente serenidad que nos envuelve en el silencio como preámbulo del sueño…

Y tras las caprichosas brisas que alborotan nuestros cabellos, entornaremos nuestros ojos y disfrutaremos de la tibieza de los primeros rayos de sol de la ya incipiente primavera.

Siempre que regreso, concluido el ajetreado invierno, a mi rincón del Mediterráneo, me reencuentro con un amigo del que desconozco su nombre, que desde hace años ocupa por estas fechas un pequeño promontorio donde instala una banqueta de tijeras y sus artes básicos y elementales de pesca.

Su aspecto es el de un apacible ciudadano metido en años, en busca de la sosegada calma que ofrece la pequeña cala donde se esconde un extraño microclima.

Rechoncho, pelo blanco como la espuma; tez escasamente bronceada fruto de estar siempre protegido con un sombrero de paja y movimientos acompasados, describen a un ser entrañable.

Intercambiamos los habituales saludos y los recurrentes comentarios sobre el tiempo que hace y poco más.

No es un hombre prodigio en palabras, pero se muestra acogedor y amigable.

Solemos quedarnos extasiados observando la quietud de las cañas y el suave balanceo de las boyas jugando con las rizadas aguas.

A veces las bailarinas boyas parecen zambullirse sin hundirse totalmente, entonces miro de soslayo al sosegado pescador que a su vez me mira de reojo y sin inmutarse me tranquiliza diciendo…

«Es la legión de peces de costa que frecuenta la orilla en busca de sustento.

Saben latín y son capaces de desnudar los anzuelos con a minuciosidad de habilidosos y refinados gourmets».

Y cuando el sol empieza a declinar y el frescor aparece, inicio la recogida de mi sillón de playa y la bolsa con mis enseres, el ligero equipaje que me puedo permitir camino a mi casa, situada a escasos metros de la arena.

Y entretenido en mi habitual parsimonia, voy en busca de mi aromático, humeante, cremoso y reconstituyente café…

Ese que como la vida se toma a pequeños y gratificantes sorbos dejando volar el pensamiento…

Comparte en :

Enrique García-Moreno Amador

Presidente del Ateneo de Ocaña

Escritor y amante de Ocaña y su historia

Tags: El Atril de Enrique García-Moreno

El Consistorio Digital no se responsabiliza del contenido de los artículos remitidos o de opinión, siendo cada autor responsable de sus propias creaciones.

Enrique García-Moreno Amador

Puedes comprar mis libros en:

Librería Rubiales, Ocaña.

Libros a la venta:

– El Señor de Ocaña

– Ocaña, tres mujeres, tres culturas.

– El secreto de Celestina

– Ocaña 3000 años de historias

También te puede interesar

Noticias similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.
Tienes que aprobar los términos para continuar