LOS 200 MILLONES DE MBAPÉ DAN PARA 10 MIL PROFESORES EN UN CURSO ESCOLAR

 

Carlos San José

Responsable de Educación de CONTIGO Comunitat Valenciana

 

Mira que me encanta el fútbol, un deporte noble, repleto de valores, ejemplo para los pequeños de la casa… bien, dejemos la ironía para mirar de frente a una burbuja social que representa proporcionalmente un gran porcentaje del PIB nacional y que distrae diariamente a millones de personas en nuestro país ¿qué no? No hay más que mirar las tiradas de los medios deportivos y observar que compiten en otra liga numérica con respecto a los generalistas. ¿bueno? ¿malo? No lo sé, pero no era del fútbol sobre lo que pretendía reflexionar sino sobre el encaje insensible de ciertas cantidades de dinero que se manejan en ese mundo y que se me antojan inmorales y desproporcionadas para valorar el trabajo de un profesional (por muy bueno que sea).

Muy alejados de los focos informativos se encuentran nuestros queridos colegios, parkings de niños y ricos cuadriláteros para las luchas políticas. Una vez que las cosas parece que están llamadas a volver lentamente a la normalidad, los centros escolares retornarán a sus habituales penurias: falta de profesorado, excesiva burocracia, cambios constantes de la normativa y planes lingüísticos muy cuestionables… Como docente, con casi tres décadas de labor profesional, observo como las administraciones educativas no han estado nunca a la altura de las circunstancias en este país, con ocho leyes educativas en apenas treinta y cinco años y con un resultado evidente de descenso competencial y del conocimiento, un descrédito de la labor docente, una politización de la educación y un retroceso en baremos internacionales de calidad. Nos encontramos ante un sombrío escenario enturbiado aún más por una maldita pandemia.

¿Cuándo vendrá la sustituta de mi hija? ¿Se cubrirá la baja de la seño de Música pronto? ¿Por qué mi hijo con necesidades especiales no tiene un profesor de apoyo en el aula? Son las preguntas que comienzan a invadir los claustros escolares en estos inicios de curso donde los docentes se preparan para cubrir las tareas burocráticas, informáticas, administrativas, sanitarias, sociales… y si hay tiempo, también dar clase. La realidad sigue siendo la misma, y los problemas no han dejado de menguar desde que tengo uso de razón como profesional en esto de formar personas.

Hace mucho tiempo que los centros reclaman aumento de plantillas y más recursos ante la imposibilidad de ofrecer una atención mínima de calidad y la repuesta es siempre la misma, no hay más plantilla que la que hay. Ante esto, uno se pregunta porqué no nombramos a Florentino Pérez Ministro de Educación, o mejor aún, Presidente del Gobierno y le seducimos para que, a golpe de talonario, no fiche cracks mediáticos ni figuras de la profesión sino 10 mil profesores para un curso escolar completo que es exactamente lo que cuesta un jugador de fútbol como Mbapé.

Es evidente que la cotidianidad no mueve a las administraciones y sí la excepcionalidad de las circunstancias, cuando debería ser justamente al contrario. La educación sigue teniendo muchos problemas estructurales y los seguirá sufriendo después de la crisis sanitaria, pero hasta que en este país no se logre un verdadero pacto educativo no conseguiremos asentar unas bases de éxito en el pilar fundamental de nuestra sociedad que es la educación. ¿Qué llegará antes, una educación de calidad o Mbapé al Madrid? Está claro.

 

CARLOS SAN JOSÉ ALONSO

Responsable educación de CONTIGO Com. Valenciana

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