El concejal de Urbanismo, Francisco Iniesta, anuncia el envío a Conselleria de la modificación del PGOU que refuerza la protección paisajística frente a la proliferación de plantas fotovoltaicas.
El Ayuntamiento de Villena ha dado un paso decisivo en la ordenación de su territorio. Tras más de un año y medio de trabajos técnicos, el consistorio ha finalizado la modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) para regular el suelo no urbanizable común. Este documento, que ya ha sido remitido a la Generalitat Valenciana, busca establecer reglas claras de juego en un escenario marcado por la presión de los proyectos energéticos.
El edil de Ordenación Urbanística, Francisco Iniesta, ha detallado que el nuevo marco normativo limita al 5,2 % el suelo disponible para nuevos usos. Esta cifra se suma al 3,9 % ya comprometido por actuaciones autorizadas previamente, las cuales no se verán afectadas por el cambio. La medida implica un control mucho más férreo sobre el desarrollo territorial, basándose en criterios ambientales y paisajísticos estrictos.
Freno al «uso abusivo» de las fotovoltaicas
La urgencia de esta medida responde, en gran parte, a la proliferación de infraestructuras energéticas. Actualmente, el municipio cuenta con 13 proyectos fotovoltaicos autorizados, una cifra que ha motivado al grupo Verdes de Europa a presentar una moción en el Pleno municipal para frenar lo que califican como un «uso abusivo del suelo».
La propuesta, alineada con iniciativas a nivel estatal, exige:
-
Consenso normativo: Modificar la ley estatal de la mano de ayuntamientos y comunidades autónomas.
-
Revisión de proyectos: Analizar las autorizaciones que afecten a zonas frágiles o con especies en peligro de extinción.
-
Paralización cautelar: Detener aquellos proyectos que tengan recursos pendientes de resolución para evitar daños irreversibles en el paisaje.
Protección del patrimonio vitivinícola
Más allá de la regulación del suelo, el Ayuntamiento ha anunciado la reactivación del Plan de Acción Territorial para proteger los paisajes agrarios vinculados al vino. Este plan, que nació bajo el Govern del Botànic y quedó en pausa tras el cambio de legislatura, afecta directamente a zonas de alto valor histórico y patrimonial como la Sierra de Salinas y el entorno de Fontanars.
«Queremos preservar espacios que son parte de nuestra identidad», ha señalado Iniesta, confirmando que se iniciarán reuniones sectoriales para definir medidas de protección específicas.
Próximos pasos
El expediente queda ahora en manos de la Conselleria, que cuenta con un plazo de seis meses para emitir el informe ambiental. El proceso administrativo total podría demorarse hasta 18 meses para su aprobación definitiva, aunque desde este momento, cualquier nuevo proyecto que se presente en Villena ya deberá cumplir con las restricciones fijadas en esta modificación.



















