30 de Agosto: Una fecha para no olvidar el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas
Cada 30 de agosto, el mundo entero se une en un acto de memoria, solidaridad y denuncia para conmemorar el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas. Esta fecha, instaurada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2010, busca visibilizar un flagelo que ha afectado a millones de personas y familias en todo el planeta, dejando heridas profundas que el tiempo no ha podido sanar.
La desaparición forzada no es solo un crimen contra la persona desaparecida; es un crimen de lesa humanidad que viola múltiples derechos fundamentales. La víctima es privada de su libertad, de su identidad y, en muchos casos, de su vida. Sin embargo, el sufrimiento se extiende más allá, afectando de manera devastadora a sus familiares y seres queridos. La incertidumbre, la angustia y la falta de un cierre legal y emocional convierten la búsqueda en un calvario interminable, una herida abierta que se niega a cicatrizar.
Una lucha con raíces latinoamericanas
El 30 de agosto no fue elegido al azar. Su origen se remonta a la lucha incansable de la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos-Desaparecidos (FEDEFAM), una organización que ha sido un pilar fundamental en la denuncia de las desapariciones forzadas en la región, especialmente durante las dictaduras militares de las décadas de los 70 y 80. A través de su activismo, lograron que el mundo mirara a las «Madres» y «Abuelas» que, con valentía y perseverancia, exigían conocer el paradero de sus hijos y nietos. La fecha fue adoptada por la ONU en reconocimiento a esta lucha y a la necesidad de una respuesta global ante esta grave violación de los derechos humanos.
Un crimen sin fronteras
Aunque las desapariciones forzadas se asocian a menudo con regímenes autoritarios y conflictos armados, la realidad es que esta práctica persiste en diversas regiones del mundo, a menudo utilizada como una herramienta para silenciar la disidencia política, oprimir a minorías y generar un clima de terror en la sociedad. El objetivo es claro: infundir miedo y deshumanizar a las personas, privándolas de toda protección legal.
En este día, es crucial recordar que la desaparición forzada es una violación continua de los derechos humanos, que no cesa hasta que se esclarece el destino y el paradero de la persona desaparecida. La impunidad, lamentablemente, sigue siendo un factor que agrava el sufrimiento de las víctimas y sus familias, y perpetúa esta cruel práctica.
El rol de la sociedad y los Estados
El 30 de agosto es un llamado a la acción. Los gobiernos tienen la responsabilidad de investigar, enjuiciar y castigar a los responsables de las desapariciones forzadas, así como de garantizar a las familias el derecho a la verdad, la justicia y la reparación. La sociedad civil, por su parte, debe seguir ejerciendo presión, educando y sensibilizando sobre la gravedad de este crimen, para que ninguna víctima sea olvidada.
El Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas es un recordatorio de que la memoria es un acto de justicia y que la búsqueda de la verdad es un deber colectivo. Es un día para honrar a quienes ya no están, para acompañar a quienes los buscan incansablemente y para renovar el compromiso de trabajar por un mundo donde la desaparición forzada sea, finalmente, un doloroso capítulo del pasado.
#DíaInternacionalDeLosDesaparecidos #HastaEncontrarles #DíaDeLosDesaparecidos