Lo ocurrido en el CONGRESO DE LOS DIPUTADOS de España con el decreto ómnibus no es un simple episodio parlamentario. Es una vergüenza institucional y una radiografía perfecta de hasta qué punto la política española ha perdido el contacto con la realidad y, lo que es peor, con la gente.
El Gobierno decidió meter en una sola norma —a toda prisa y con evidente cálculo táctico— medidas imprescindibles para la supervivencia de millones de personas junto a otras de carácter fiscal, laboral o ideológico que sabía perfectamente que iban a generar rechazo. No fue torpeza: ha sido un acto de absoluta “mala leche”. “o me compras todo el paquete o te acuso de insolidario”.
Porque dentro de ese decreto NO HABÍAN CAPRICHOS. Había subidas de pensiones ligadas al IPC, incrementos mayores para las pensiones más bajas, protección frente a cortes de suministros, ayudas a damnificados por catástrofes, descuentos en transporte público, apoyo a autónomos y viudas. En definitiva, oxígeno social.
Y, aun así, el Gobierno ha decidido mezclarlo todo, sabiendo que así ponía en riesgo la dignidad de los más vulnerables. Han jugado directamente con nuestras pensiones, Y DE ESE MODO NO SE GOBIERNA.
Pero que nadie se equivoque: la oposición tampoco sale limpia. PP, VOX Y JUNTS votaron en contra, y con ese voto han dejado en el aire el poder adquisitivo de los pensionistas, han devuelto la incertidumbre a viudas, perceptores de prestaciones no contributivas y a miles de hogares que viven al límite. No vale esconderse detrás del “rechazamos el decreto, no las medidas”. El resultado es el mismo: desde febrero, si no se corrige, las pensiones vuelven atrás. ¿Y eso cómo se le explica eso a un jubilado que ya no llega a fin de mes? ¿Cómo se le dice a una viuda que su subida era provisional?
Y mientras tanto, el Gobierno ahora duda, calcula, anuncia posibles escenarios. ¿Un nuevo decreto solo para pensiones? ¿Retroactividad? ¿Más negociación? TARDE. EL DAÑO YA ESTÁ HECHO. El Pueblo ya esta hasta las narices tanto del Gobierno como de la oposición , y en este momento se hace valida la pregunta que vierto en todos los medios de comunicación , “Pero que idiota es el que toma las decisiones en este país”
Lo verdaderamente vomitivo es que nadie ha puesto el esfuerzo donde se debía poner. Ni el Gobierno, que ha usado a los pensionistas como escudo político, ni la oposición, que ha preferido castigar al Ejecutivo sin tener en cuenta que como siempre, aunque el castigo lo pagara el pueblo
Esto no va de izquierda o derecha. Va de decencia. Y hoy, en el Congreso, no ha habido por parte de nadie.
Cuando un país no es capaz de garantizar las pensiones, las ayudas a viudas y la protección de los más débiles, el problema no es el decreto: es la porquería de políticos que estamos manteniendo , que en lugar de preocuparse por el pueblo más necesitado están por seguir acogidos a la paga que les proporcionamos todos los españoles y que si dejasen de actuar desde su plataforma política no sabrían de donde sacar el dinero para su sustento.
HEMOS DE MANDARLOS A TODOS A SU CASA DE UNA PUÑETERA VEZ Y SIN CONTEMPLACIONES

















