Las obras, pintadas por el artista sevillano Lucas Valdés, formaban parte del retablo mayor de la iglesia del Hospital de los Venerables Sacerdotes de Sevilla. Se les había perdido el rastro en 1930, tras haber sido prestadas para la Exposición Iberoamericana de Sevilla. Las piezas estaban a punto de ser subastadas cuando la intervención policial logró frenar la venta y asegurar su devolución.
El patrimonio histórico sevillano está de enhorabuena. En una brillante operación, agentes de la Policía Nacional han logrado recuperar dos óleos sobre tabla de pino de forma ovalada, fechados en el siglo XVII y pertenecientes al pintor Lucas Valdés. Las obras, que representan escenas bíblicas, formaban parte original de la decoración del retablo mayor de la iglesia del Hospital de los Venerables Sacerdotes de Sevilla y se daban por perdidas desde hace aproximadamente 96 años.
El origen de la desaparición se remonta al año 1929, momento en el que las tablas fueron cedidas temporalmente para ser exhibidas en la emblemática Exposición Iberoamericana de Sevilla. Sin embargo, una vez clausurado el evento en 1930, las piezas nunca regresaron a su templo de origen y su rastro se desvaneció por completo durante décadas, pasando a engrosar la lista de bienes culturales desaparecidos.
«Las piezas iban a ser subastadas pocos días después de iniciarse la alerta y presentaban características idénticas a las obras del pintor Lucas Valdés perdidas en 1930»
Una alerta a tiempo y la intervención policial
El reencubrimiento de los óleos comenzó a gestarse en septiembre de 2025. La Archidiócesis de Sevilla detectó que dos obras incluidas en el catálogo de una conocida casa de subastas coincidían sospechosamente con las piezas desaparecidas. Tras dar la voz de alarma al Ministerio de Cultura, concretamente al área de Tráfico Ilícito de Bienes Culturales, la información fue transmitida de inmediato a la Policía Nacional.
Debido a que la subasta pública de los cuadros estaba programada para celebrarse apenas unos días después de recibir el aviso, la Brigada de Patrimonio Histórico actuó con máxima celeridad. Los agentes iniciaron una investigación técnica y, una vez confirmada la autenticidad y procedencia exacta de las pinturas, procedieron a su intervención cautelar inmediata. Con este movimiento estratégico se consiguió frenar la venta, evitando que las tablas pasaran a manos privadas y se les volviera a perder la pista.
Mediación y regreso a su legítimo hogar
Tras asegurar la protección física de los óleos, las pesquisas policiales se centraron en identificar a los actuales poseedores de las obras. Una vez localizados, los investigadores les informaron detalladamente sobre la delicada situación jurídica y el valor patrimonial de los cuadros, concienciándolos de la necesidad de que estos regresaran a sus legítimos propietarios.
Lejos de entrar en un largo litigio judicial, la Brigada de Patrimonio Histórico llevó a cabo una exitosa labor de mediación entre los poseedores actuales y el Arzobispado de Sevilla. Gracias a este entendimiento, se pactó la devolución efectiva y voluntaria de ambas piezas.
El exitoso reencuentro con la historia culminó de manera oficial el pasado 20 de mayo, cuando las dos pinturas fueron finalmente depositadas en la Archidiócesis de Sevilla. El acto formal de entrega se celebró precisamente en la iglesia del Hospital de los Venerables Sacerdotes, el mismo templo del que nunca debieron salir y donde, un siglo después, vuelven a descansar sus valiosas escenas bíblicas.

















