El arte del payaso y el poder del asombro: una herramienta para romper rutinas desde el Goetheanum

Aprender a maravillarse permite a profesionales, padres y educadores distanciarse de los patrones automáticos y abrir espacio a lo desconocido para comprenderse mejor a sí mismos.

El asombro no es solo una emoción pasiva; es una práctica activa capaz de transformar el día a día de un docente, un empleado administrativo o un padre de familia. Esta es una de las premisas centrales del Grupo Internacional de Trabajo de Payasos, vinculado a la Sección del Arte de la Palabra y de la Música, que se reúne anualmente en el Goetheanum, en Dornach (Suiza). Bajo la premisa de cuestionar lo habitual y abrirse a lo que todavía no se conoce, este encuentro reivindica el papel del payaso como un catalizador del autoconocimiento y el cambio social.

En su reunión de 2026, el colectivo ha trabajado a partir de un principio clásico de la filosofía antropológica: la idea de que todo conocimiento genuino tiene su origen en el asombro. Al adoptar esta postura ante el mundo, las personas ganan una perspectiva esencial que les permite frenar la inercia de las rutinas diarias y conectar con nuevas posibilidades de aprendizaje y relación.

„No esperamos a que el asombro se produzca por sí mismo, pero hacemos posible que nosotros y otros estemos maravillados, que entremos en asombro y que seamos capaces de admirar el mundo“ — Sebastian Jüngel, editorial de ‘red nose’.

Una filosofía sin guion previo

El encuentro de este año se ha desarrollado bajo un lema que define a la perfección la naturaleza impredecible de su labor: ‹No tenemos un programa – somos el programa›. Esta declaración de intenciones refleja la búsqueda constante de lo inesperado, un ejercicio con el que los participantes entrenan la flexibilidad mental y la capacidad de adaptación.

Las reflexiones e iniciativas surgidas durante estas jornadas han quedado plasmadas en el undécimo número de la revista digital ‹red nose›. A través de este espacio editorial, coordinado por Sebastian Jüngel, se invita a la sociedad a integrar la actitud del payaso en entornos cotidianos, demostrando que la capacidad de admirar el entorno es el primer paso para transformar la rigidez de los comportamientos habituales.

El Consistorio Digital no se responsabiliza del contenido de los artículos remitidos o de opinión, siendo cada autor responsable de sus propias creaciones.

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