No hay nada que aterre más a un burócrata del sentimiento que el sentido del humor. Especialmente cuando ese humor nace de la inteligencia y se viste de sátira para señalar que el rey, o en este caso, la reina ministerial va desnuda. Lo que Jota Camacho ha perpetrado esta semana no es solo un lanzamiento editorial; es una estocada de guante blanco a la línea de flotación de ese gigante con pies de barro llamado Ministerio de Igualdad.
Mientras el autor se encuentra inmerso en la vorágine de preparar la llegada de El diario de Carmen, esa esperada segunda parte de su trilogía que verá la luz el próximo 29 de mayo en el Auditorio Sebastián Cestero de Villanueva del Pardillo, ha decidido hacernos un regalo de esos que escuecen a las sedes oficiales, pero arrancan una sonrisa de complicidad en la calle. Ha publicado, casi de tapadillo y con la astucia de un francotirador, “527 logros del Ministerio de Igualdad”.
Y el resultado, señores, es una obra maestra del troleo ilustrado.
Al abrir las 225 páginas de este «bloc de notas», el lector se encuentra con la representación gráfica más honesta de la gestión pública contemporánea: el vacío. Jota Camacho ha logrado algo que parecía imposible: resumir con absoluta fidelidad los hitos reales de un ministerio que ha gastado presupuestos faraónicos en cambiar el lenguaje mientras la realidad de las víctimas, las de verdad, no las de laboratorio, seguía pudriéndose en los juzgados.
El libro es una genialidad conceptual. Es un libro en blanco porque, efectivamente, no hay logros que consignar que no sean el autobombo y la ingeniería social. Pero aquí reside la trampa para el incauto: lo que parece una broma pesada es, en realidad, una herramienta de consulta interesante. En cada página, como si fueran las anotaciones al margen de una historia de terror jurídico, Camacho ha documentado 526 asimetrías legales que hoy, en pleno siglo XXI, convierten al varón español en un ciudadano de segunda ante la ley.
Es un catálogo del agravio, una enciclopedia de la desigualdad ante el Derecho Penal que deja en evidencia la gran mentira de nuestro tiempo: que la igualdad se construye destruyendo la presunción de inocencia. El «logro» número 527 es, precisamente, la existencia de este libro. El hecho de que alguien tenga que recurrir a la sátira para poder decir lo que las estadísticas oficiales maquillan es, en sí mismo, el mayor síntoma de la enfermedad que padecemos.
Lo que diferencia a Jota Camacho de la ruidosa jauría de las redes sociales es su capacidad para humillar al sistema con sus propias armas. No necesita el insulto grueso ni la pancarta de colores estridentes. Le basta con presentar un bloc de notas de 9,99€ para recordarle a la ciudadanía que el Ministerio de Igualdad ha sido el mayor ejercicio de «nada» pagado con el «todo» de nuestros impuestos.
Es una invitación formal a la resistencia de sobremesa. Jota nos propone regalar este ejemplar al cuñado que repite consignas de televisión, al amigo que ha hecho del feminismo una religión de domingo o a la Charo del portal que vigila la moralidad del vecindario. Es el regalo perfecto porque obliga al receptor a enfrentarse a la página en blanco de sus propios argumentos y luego a la realidad de las asimetrías legales.
Aunque esto no es solo un divertimento. Tras la fachada de la broma editorial, late el corazón de un proyecto mucho más profundo. Jota Camacho, a través de su programa en Informa Radio, «Un Paso al Frente», y su incansable labor en el podcast de YouTube, Criticones 2.0. se ha convertido en el confesor de aquellos que la narrativa oficial ha decidido ignorar. Los fondos recaudados con este troleo magistral van directos a financiar una infraestructura de comunicación y de apoyo a víctimas que el Estado, ocupado en inventar términos inclusivos, ha dejado desamparadas.
Mientras el Ministerio gasta en campañas de publicidad que parecen diseñadas por un adolescente con exceso de ideología, Camacho autofinancia la verdad.
Este lanzamiento entre costuras sirve también para recordarnos el calibre del autor que tenemos delante. Si el año pasado ya nos demostró de lo que era capaz, abarrotando una sala con 175 personas sedientas de realidad, lo que nos espera en Villanueva del Pardillo con la presentación de su nueva novela promete ser un punto de inflexión.
Jota no es un escritor al uso; es un agitador de conciencias. Su trilogía no busca la complacencia estética, sino el desgarro de la venda que nos han puesto en los ojos. Por eso, este paréntesis satírico de los 527 logros es tan necesario. Nos permite reírnos de la ineptitud institucional antes de volver a sumergirnos en la crudeza de su literatura de denuncia.
España es un país extraño donde la verdad suele viajar en formato de chiste para no ser censurada. Camacho lo sabe y ha ejecutado un movimiento de ajedrez magistral. Ha puesto en manos de los ciudadanos un espejo. Y el espejo está en blanco porque no hay nada que reflejar en la gestión de quienes prometieron el paraíso y solo trajeron división y asimetría legal.
«No hay mayor desprecio que no hacer aprecio», dice el refranero. Jota Camacho ha elevado ese desprecio a la categoría de obra de consulta.
Vayan comprando sus ejemplares en Amazon y en la web del autor www.relatosdeunmaltratador.com No solo por la utilidad de tener a mano esas 526 asimetrías legales para cualquier debate que se precie, sino por el placer estético de ver cómo la inteligencia de un solo hombre puede dejar en evidencia a todo un aparato estatal. Al final, resultará que el mejor resumen de gestión de un Ministerio se puede escribir en un cuaderno en blanco.
Brillante, Jota. Simplemente brillante.



















