El prurito no es un microbio, un virus, o una bacteria, es simplemente el picor que se siente en parte o en todo el cuerpo, provocando el deseo irrefrenable de rascarse constantemente.
Dicen los dermatólogos que no hay que asustarse, que de eso nadie se muere, que sólo son síntomas que presentan ciertas enfermedades de la piel.
Y es que lo de rascarse solo es cuestión de empezar, que luego todo es un restregar… dicen por mi pueblo.
Parece que los pruritos más indeseables son el anal, el vaginal y el escrotal, que son los que provocan unos picores insoportables y encima en salva sea la parte, obligando a los sufridos pacientes a detenerse en plena calle para proceder a groseros e impúdicos rertregueos.
Esta primavera, según aseguran muchos expertos, van a reproducirse multitud de pruritos como consecuencia de la proliferación de humedales y su posterior flora, así que el rasca de la ONCE será generalizado.
Y este que suscribe, en prevención de tener que estar rascándome todo el cuerpo en la vía pública, en el cine o en el bar de la esquina y tras la consulta a un especialista en pruritos de primavera, me ha recetado un preparado para que me lo elaboren en mi farmacia con la siguiente fórmula magistral.
En una garrafita de 3.000 ml se ponen unas copitas de resignación cristiana, tres de escepticismo, cuatro de relativismo, cinco de independentismo ideológico, seis de tolerancia, siete de santa paciencia y ocho de pragmatismo. Como excipiente, ron con miel hasta llenar el recipiente.
Se bate todo muy bien y se toma un chupito o dos cada seis horas.
Mi medico me ha dicho que, al menor síntoma de picores, doble la dosis y la tome con más frecuencia.
O eso, o el palo de una fregona con un erizo atado en la punta a modo de rascador.
También se ha empezado a observar a multitud de gente absolutamente abatida por la calle, con sentidos lloriqueos, ojos enrojecidos, abundante mucosidad, enrojecimientos faciales, proliferación de estornudos e inusitados ahogamientos.
Los psicólogos aseguran que se trata de una profunda y colectiva depresión causada por el precio de la vivienda, la subida de la cesta de la compra, los bajísimos sueldos, la inestabilidad del trabajo y la subida de la energía.
Y como siempre ocurre, llega el gobierno y dice que todos esos síntomas se deben a la floración exuberante de gramíneas, flor del olivo, pinos, cipreses, verduras y frutales. Cómo si fuéramos tontos y creyésemos que todo se debe a tristes y simples alergias. Vamos qué…
Yo, como persona instruida, precavida y formada, tengo para la semana que viene cita con un psicólogo y otra con el psiquiatra, a ver si con unas buenas dosis de placebos, psicótropos y ansiolíticos soy capaz de superar esta horrible depresión que me hace llorar continuamente sin6 causa justificada.
No sé qué me pasa, pero las primaveras me deprimen, a pesar de que mi médico me ha afirmado que mis picores escrotales me los provocan los políticos. Anda, que al final descubro que soy alérgico a los políticos…


















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