«La ambición se basa en ser muy consciente de donde estás, y nosotros somos muy realistas con lo que somos capaces de hacer en cada momento, y vamos escalón a escalón», señalan Javier Ambrossi y Javier Calvo.
Javier Ambrossi y Javier Calvo lo han vuelto a hacer. Movidos por la ambición de crecer y la ilusión de soñar a lo grande, y con las muchas horas de vuelo y el aprendizaje que les han procurado las series Paquita Salas, Veneno y, sobre todo, La Mesías, este tándem de guionistas, directores y productores insiste en romper lo establecido para crear obras que hagan volar la imaginación del espectador.
En su productora madrileña, Suma Content, rodeados de discos, libros, revistas extranjeras y periódicos, hablan de una historia a la que tenían muchas ganas: La bola negra, su segunda película, que llega a nuestras pantallas este 26 de septiembre tras su paso por el Festival de San Sebastián, certamen “que, desde que empezamos, nos ha apoyado”, señalan. Además, es la cinta escogida por la Academia de Cine para representar a España en los Oscar 2027 en el apartado de Mejor Película Internacional.
Amantes de la cultura popular que no pierden de vista las nuevas formas de expresión artística, estos dos creadores, que crecieron consumiendo cine de autor, han llevado a fotogramas las vidas interconectadas de tres hombres en 1932, 1937 y 2017.
La primera historia se desarrolla en la Granada descrita por Federico García Lorca en su obra inacabada La bola negra; la segunda cuenta la relación entre la pareja del poeta (Rafael Rodríguez Rapún) y un soldado fascista, sacada de la obra teatral La piedra oscura, de Alberto Conejero (quien firma el guion junto a los directores); y la última tiene como protagonista a un historiador que recibe como legado de su abuelo el manuscrito que Lorca entregó a Rodríguez Rapún. Una búsqueda de la identidad queer española a través de la memoria histórica en la que el inmortal poeta hace un cameo. A la pregunta de qué diría Lorca de su película, lo tienen claro:
“Le fascinaría porque le encantaba el cine. Había escrito el maravilloso texto Viaje a la luna, el único guion de cine que escribió”.
Un proyecto personal y catártico
El cine nos enseña a ver a los otros y a vernos a nosotros mismos. Al reflexionar sobre el aprendizaje que les ha dejado este rodaje, los directores profundizan en la necesidad de mirar hacia atrás.
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Javier Calvo: “Tenemos algo no resuelto en nuestra historia, un dolor heredado. Hay algo en los que vinieron antes de nosotros que no honramos del todo. No somos conscientes de que disfrutamos de unos derechos porque hubo gente que sufrió. Me ha ayudado a intentar entenderme a través de dónde vengo y a quererme reconectar con la pasión”.
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Javier Ambrossi: “Después de tanta experimentación en series, hay algo del relato cinematográfico que esta película nos ha vuelto a conquistar, nos ha reenamorado del cine. Ahora tengo muchas más ganas de escribir y dirigir películas”.
Al comparar este título con trabajos anteriores, Ambrossi destaca que es su propuesta más directa:
“Es el proyecto más personal y catártico que hemos hecho: nunca habíamos escrito un personaje gay, nunca habíamos hablado del deseo entre hombres de manera tan directa”.
Por su parte, Calvo subraya el esfuerzo estético y artesanal volcado en cada fotograma para huir del realismo homogéneo que impera en la actualidad.
Reparto de altura y un homenaje sin complejos
Lola Dueñas, Carlos González, Miguel Bernardeau, Guitarricadelafuente, Milo Quifes, Penélope Cruz y Glenn Close —en su primera participación en una producción española— componen un elenco sobresaliente. A la hora de formar repartos, buscan aquello que toque a los intérpretes en un lugar verdadero, apostando por mezclar rostros consagrados con sorpresas estimulantes al estilo de Pedro Almodóvar.
“Queremos que el espectador necesite ver la película en una sala para que le emborrachen las imágenes y salgas cambiado”, afirman los creadores sobre su apuesta por el formato cinematográfico clásico y la experiencia en la gran pantalla.
Tras arrasar en el Festival de Cannes, donde obtuvieron el premio a la mejor dirección ex aequo con Pawel Pawlikowski por Fatherland, el horizonte inmediato apunta a los premios de Hollywood. Ante las predicciones de la revista Variety que sitúan a la película con opciones en varias categorías, los directores mantienen los pies en el suelo: “Uno no puede llegar hasta el corazón de la selva si alguien no ha abierto antes el camino a machetazos”.
Referentes e inspiración
Preguntados por el origen de sus ideas, los Javis coinciden en que la documentación exhaustiva es el auténtico motor de la creatividad.
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Javier Ambrossi: “Estudiar e investigar mucho es lo que más te acerca a la inspiración. Leyendo un periódico del 32 das con una anécdota, y de eso tiras para hacer una escena. La investigación, sea de la historia de España o de la cultura pop, es muy útil”.
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Javier Calvo: “Nunca sabemos dónde nos va a llevar la amalgama de referentes que tenemos. Ha pasado el tiempo hasta que decidimos hablar de este conflicto, del dolor desde nuestra perspectiva como creadores queer”.
Con su estreno inminente en las salas españolas este 26 de septiembre, el objetivo final permanece intacto: lograr que el espectador cruce la puerta de salida sintiendo que ha presenciado algo único y transformador.


























