A la vista de los acontecimientos bélicos que está sufriendo el mundo, creo que tenemos que hacer una reflexión para poder explicar con claridad cuáles son los motivos por los que, sobre todo, Estados Unidos se ha involucrado en conflictos militares que no son justificables se mire desde la perspectiva que se mire. Los conflictos bélicos en los que participan los EE.UU responden a unos intereses puramente económicos y nada más que económicos.
EE.UU. saben que su hegemonía monetaria está llegando a su fin ante la aparición como potencia mundial de China, que, haciendo valer su liderazgo en importaciones y exportaciones, está impulsando el posicionamiento del yuan como moneda alternativa en las transacciones internacionales, especialmente en el ámbito energético.
La actuación de Estados Unidos en Venezuela. No fue una cuestión política o ideológica, sino de control sobre el mayor depósito de petróleo del mundo. La estrategia ha sido: por un lado, asfixiar económicamente al país mediante sanciones, bloqueo de exportaciones y persecución de su flota petrolera, llegando a impedir la salida de crudo hacia China, y por otro, reabrir el acceso al petróleo venezolano bajo control estadounidense.
El objetivo de EE.UU, ha sido, levantar las sanciones a Venezuela, para permitir que empresas estadounidenses operen directamente en su sector energético, compren, transporten y refinen su petróleo bajo supervisión de Washington . A esto se suma la firma de nuevos contratos de suministro de crudo venezolano destinados al mercado estadounidense, consolidando así una relación energética dirigida y controlada .
Una vez asegurado el acceso a una de las mayores reservas de combustibles fósiles del planeta, el siguiente paso ha sido intentar debilitar a su principal competidor: China.
Y el escenario ha sido Oriente Próximo. El apoyo estratégico a Israel no puede entenderse como un conflicto local. La inestabilidad en zonas clave de producción y tránsito energético, especialmente en el estrecho de Ormuz afecta directamente a los países dependientes del petróleo, entre ellos China. Con esta batería de dificultades, se busca dificultar el acceso fluido de China a los recursos energéticos necesarios para sostener su crecimiento industrial.
Al mismo tiempo, esta situación ha favorecido los intereses anexionistas de Israel, que ha aprovechado el contexto para intensificar su acción militar en la región. Bajo el argumento de su seguridad, está desarrollando operaciones que suponen la destrucción sistemática de territorios y poblaciones, especialmente en GAZA, donde las víctimas ya no pueden considerarse daños colaterales sino una auténtica tragedia humana de gran magnitud o un manifiesto genocidio.
En cuanto a IRÁN, los ataques son justificados como una forma de evitar amenazas contra Israel, dado que este país apoya a sus enemigos y está incrementando su capacidad militar.
Y respecto a LÍBANO y SIRIA, el conflicto se centra en la lucha contra Hezbolá, organización armada que opera desde ambos territorios.
Así, el principal argumento de Israel para esta ofensiva permanente es evitar quedar rodeado por enemigos armados, aunque el resultado real es una escalada constante de violencia en toda la región.
En definitiva, el problema en Oriente Próximo tiene raíces históricas que se remontan al protectorado británico y a un conflicto nunca resuelto, con una clara desigualdad en el potencial militar. Hoy el poder lo tiene Israel, pero esta situación no es necesariamente permanente. El día que los países árabes actúen de forma coordinada, el equilibrio puede cambiar radicalmente, obligando a una solución definitiva… o a un enfrentamiento de consecuencias imprevisibles.

















