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¿Por qué nadie menciona al tío Gilito?

¿Se acuerdan del tío Gilito, pariente del pato Donald del universo Disney?. Es curioso que a este se nombra con cariño, pero de su tío nada de nada. Tenga en cuenta que se creó para tener un papel protagonista, no secundario como podríamos pensar al desaparecer del estrellato animado. Y esto me lleva a la reflexión.

En las viñetas o películas de Disney vemos “nadar” al tío Gilito en piscinas o bañeras llenas de billetes, contar las monedas una a una y mirar de reojo a su familia no vaya a ser que se lo quiten. No se compadece de sus traviesos sobrinos Huey, Dewey y Louie, que le miran con la envidia de la buena, esa que no desea ningún mal, pero ahí quedan los celos …

El tío Gilito se ha convertido en la sociedad actual en un personaje que no encaja, políticamente incómodo. Su avaricia, su afán de riqueza, su falta de generosidad en la mayoría de los casos, incluso con los propios miembros de su familia, lo hace hostil al común de la gente. Tanto que ha desaparecido de nuestras vidas, casi nadie se acuerda de él.

¿Se imagina un personaje así en la sociedad actual? Pues sí. En la política. Antes de las últimas elecciones generales, en el gobierno de España había una persona que fue “repudiada” – permítame la expresión – por el propio Consejo de Ministros. Nunca se había visto un linchamiento político semejante en la joven democracia española. Me refiero a Irene Montero. La señalaron con el dedo, la trataron con desprecio, como si la decisión de legislar la ley del Sólo Sí es Sí hubiera sido sólo de ella y no colegiada por el gobierno de coalición. Seguro que nunca hubiera imaginado que los suyos la trataran de esa manera. Se había convertido en una persona políticamente incómoda, para ellos ya no aportaba valor.

Con el caso Koldo lo volvemos a ver. La persecución al ex ministro Ábalos es clamorosa por parte de sus compañeros socialistas. Por los suyos. Es un presunto caso de corrupción, hoy de consecuencias insospechadas porque parece afectar a varios ministerios del Psoe, a dos ex presidentes autonómicos, … Incluso está en juego la falta de credibilidad del propio presidente del gobierno por este asunto, aunque de esto ya nos tiene acostumbrados. Que los líderes socialistas reaccionen como lo han hecho tratando a Ábalos como un apestado llama mucho la atención. ¿Así paga Sánchez la lealtad? Esa actitud socialista puede deberse a que hay mucho más en esta trama y por eso el miedo les hace reaccionar así. Por supuesto, no lo justifico, ellos sabrán. Que seguro saben más que nosotros. Hoy conocemos muy poco de este caso de corrupción y todo apunta a que va a más. Posiblemente porque Ábalos no lo ha contado todo en las diversas entrevistas y ruedas de prensa, pudiendo pasar de testigo a presunto acusado. Y todo esto suscita muchas cuestiones como la de que si Sánchez lo sabía desde hace tiempo y por eso cesó entonces de forma fulminante y sin motivo aparente a su flamante ministro de transportes. Pronto sabremos la verdad, eso esperamos la gran mayoría de los españoles, pero mientras Ábalos se ha convertido en una persona no grata en el Psoe.

Hay más casos políticamente incómodos como el tema del Sáhara. ¿Por qué Sánchez cambió la postura de los diferentes gobiernos anteriores de forma unilateral sin contar con su gobierno, su partido, incluso sus socios de legislatura? ¿Qué hay detrás de todo esto, por qué se dejan a un lado las resoluciones de la ONU como si estas ya no fueran determinantes? Huele mal, permita la expresión. Que sea el PP el que recientemente haya propuesto en el parlamento español una política de Estado sobre esto sin particularismos, apoyado por todos los partidos del arco parlamentario menos por el Psoe, también llama la atención. Con aquella decisión unilateral Pedro Sánchez se ha convertido en un mandatario políticamente incómodo en esa cuestión que suma en su ya deteriorada imagen de líder político. Súmele a esto la ya aprobada ley de amnistía que hoy le mantiene en el poder pero que mañana le puede pasar factura en las urnas.

Su presunta avaricia del poder, su deseo de mantener su posición en la Moncloa a cualquier precio, hace del actual presidente del gobierno un político incómodo con el futuro electoral del Psoe. Como siga perdiendo elecciones … Las europeas, las catalanas, las vascas, pueden ser la puntilla para que los suyos se rebelen a bordo y el motín sea monumental. Ya veremos.

Pascual Rosser Limiñana

Colaborador de “El Consistorio”

Escritor

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Una historia de sentimientos, recuerdos y superación con el mar como trasfondo, donde el liderazgo y el compañerismo son imprescindibles entre sus protagonistas.

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Narro la partida, el exilio forzoso, cuando se deja todo sin mirar atrás buscando un mejor porvenir para tu familia, incluso para uno mismo. Y las cosas que pasan, algunas tremendas, hasta alcanzar la meta deseada, después de pasar experiencias que seguro les hubiera gustado no vivir.

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Tags: El Atril de Pascual Rosser Limiñana, Nacional

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