¿Quién me ha metido a mí en este lío?

Así es, ¿quién me ha metido a mí en este lío?. Tiene fácil respuesta. Yo mismo. Lo que no sabía es que me las iba a llevar todas, de unos y de otros, aunque a los que nos gusta contar cosas supongo que va unido al riesgo de contarlas.

No me lo esperaba porque tan solo doy mi opinión, tan válida como cualquier otra, y siempre con el presunto delante si hago alguna afirmación rotunda.

Al escribir en una columna como esta he recibido críticas, amenazas, insultos, … Quizá la causa sea que la ambición de algunos por alcanzar ciertas metas no les permite tener obstáculos ni opiniones contrarias. Como aquél que quería denunciarme por contar una verdad como una casa. Se quedó en nada, pero me dio que pensar. Quizá sea por creer que su afirmación tiene más valor que la de los demás. Quien sabe. También he recibido elogios, que hay que decirlo todo.

Quien me lee desde hace años en columnas de opinión como esta sabe que opino sobre temas dispares desde que empecé hace casi una década en el periódico Alicante Press, luego pasé durante cinco años por el Alicante Plaza, después por el esDiario y, muy pronto, por otro periódico digital del que informaré en su momento, además de en este.

Las críticas también pueden ser constructivas y estas son siempre bien venidas, es otra opinión distinta a la mía que hay que respetar, siempre que se hagan con educación y con respeto. Pero los insultos y las amenazas ya es otra cosa. Deje que le cuente la motivación de este escrito, que tiene su enjundia.

Reproduzco aquí una nota que recibí por escrito hace unos días. Refiriéndose a mi penúltimo artículo en mi columna de opinión en este periódico, dice así: “un horrendo reportaje lleno de mentiras y falta de información, no tiene ni idea de lo que es el club, por favor no vuelvas a mandarme más basura”. Esta es otra opinión dicha con desagrado, aunque tengo que decir que en mi artículo no hay ninguna mentira, lo escribí consultando antes opiniones diferentes. Mentir es de las cosas más ruines que hay en la vida. Lo tengo claro y así lo afirmo donde haga falta. A mis hijos, por ejemplo, les he inculcado desde que eran niños que la palabra dada es nuestro mejor patrimonio. Pues eso.

Pero bueno, como he dicho más arriba, escribir dando mi opinión tiene sus riesgos. No es la única vez que me ha pasado.

Recuerdo las quejas de un concejal al director del Alicante Plaza porque no le gustaba un artículo que había escrito con mi opinión argumentada y en contra sobre un mural que querían derribar en su pueblo. Llamé a ese concejal a instancias del director del periódico. Me dijo que tenía que escribir otro artículo y que el me diría qué era lo que tenía que decir. Curioso, ¿verdad?

O aquel historiador que me mandó un correo electrónico quejándose de por qué no había citado su libro cuando escribí en el Plaza sobre la estancia de Sorolla en Jávea. Le contesté con todo respeto que no lo conocía y que lo compraría cuando tuviera ocasión.

O cuando el Archivo Municipal de Alicante manifestó que iba a denunciar al periódico y a mí por usar fotos de sus fondos en mis crónicas, aunque citara expresamente su procedencia que, además, se podía ver en su marca de agua en la foto. El director del periódico me pidió que me reuniera con la directora del Archivo para aclarar la situación. Y eso hice. Me recibió su plana mayor. Me dijeron que sólo podía usar las fotos del Archivo si las pedía por la oficina del registro general del Ayuntamiento de Alicante. Les comenté que no escribo con tanta antelación, sino cuando se me ocurre y tengo tiempo para hacerlo, pero que no había problema, añadí, ya que si me hicieran falta usar fotos antiguas las utilizaría de otras fuentes distintas al Archivo, por supuesto citándolas.

Ya ve, he recibido críticas por dar mi opinión. Equivocada o no, pero mi opinión, en cualquier caso, aprovechando la libertad de expresión de la que disfrutamos en un país democrático como el nuestro.

En la pasada edición de Off The Record Rosalía Mayor, Presidenta de la Asociación de Periodistas de la provincia de Alicante, dijo en su discurso que los periodistas «no pueden caer en el chantaje de estar callados, los ciudadanos deben de estar bien informados, sólo somos buenos periodistas si contamos la verdad, a los periodistas nos toca «bailar» con todos, sin periodismo no hay democracia y sin verdad no hay baile posible». Suscribo todas esas frases en mi calidad de escritor inquieto que opina como cualquier otro. Rosalía usó el término bailar siguiendo el eslogan del anuario de su asociación con el título «hacen falta dos para bailar un tango, que no haya fango» en referencia a las dificultades que ponen algunos políticos para que los periodistas puedan informar correctamente a la ciudadanía.

Quien me conoce bien sabe que me apunto a un «bombardeo» si hace falta, siempre desde el respeto a los demás, teniendo en cuenta que mis ganas de narrar son superiores a cualquier otra consideración. Ya ve que no me aburro.

 

La foto de portada es de Vlad Fonsark, descarga gratuita a través de Pexels.

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Pascual Rosser Limiñana

Colaborador de «El Consistorio»

Escritor

Tags: El Atril de Pascual Rosser Limiñana

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En este libro le cuento algunos datos de personajes y personajillos relacionados con Alicante. Ya verá. Unos lo son por nacimiento, otros son alicantinos de adopción que vinieron a Alicante por una u otra razón y aquí se quedaron, y están aquellos que estuvieron de paso por la capital alicantina y se marcharon llevándose un buen recuerdo.

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