Tres décadas de historia: La semilla que dio vida al MUPE cumple 30 años

ELCHE | El patrimonio paleontológico ilicitano celebra hoy un hito fundamental en su historia. Se cumplen tres décadas desde que la colección del Grupo Cultural Paleontológico de Elche (GCPE) fuera reconocida oficialmente, sentando las bases de lo que hoy conocemos como el Museo Paleontológico de Elche (MUPE).


Lo que hoy es un referente científico y divulgativo en la provincia, comenzó como un sueño compartido por aficionados y ciudadanos comprometidos. La efeméride conmemora la publicación en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) del reconocimiento del GCPE como colección museográfica permanente, un estatus que blindó el valor de las piezas y profesionalizó la labor de la asociación.

De la pasión amateur a la institución científica

La historia se remonta a principios de los años ochenta, cuando el entusiasmo de Juan Carlos Navarro y José Manuel Marín cristalizó en la Sociedad Ilicitana de Paleontología. Sin embargo, no fue hasta los años noventa cuando el movimiento tomó su forma definitiva con la fundación del Grupo Cultural Paleontológico de Elche por parte de Simeón Peiró, José Manuel Marín, Antonio Molina y Carlos Sillero.

«El reconocimiento de 1996 supuso, sin duda, un paso fundamental para el origen del MUPE», recuerdan desde la institución, subrayando el valor de la iniciativa ciudadana en la protección del patrimonio.

Los hitos del Grupo Cultural

Antes de contar con una sede museística definitiva, el grupo ya trabajaba intensamente en la divulgación a través de:

  • La publicación de la revista científica Cidaris.

  • La creación de una sección juvenil para fomentar la curiosidad entre los más pequeños.

  • La apertura de un pequeño local en la Avenida de las Cortes Valencianas en 1992, cedido por el Ayuntamiento, que sirvió como primer escaparate para los fósiles del grupo.

Un legado para el futuro

Hoy, esa colección privada de fósiles y minerales se ha integrado plenamente en los fondos del MUPE. Lejos de ser piezas estáticas, estos ejemplares forman parte de un archivo vivo a disposición de investigadores internacionales y del público general.

Tras 30 años, el espíritu de aquellos fundadores sigue presente en cada vitrina del museo, recordando que la ciencia y la conservación del pasado son, en Elche, el resultado de una exitosa colaboración entre la sociedad civil y las instituciones.

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