Villatobas revive la tradición de los «Mayos»: música, raíces celtas y galanteo

VILLATOBAS – 1 de mayo de 2026

Al filo de la medianoche del 30 de abril, cuando el silencio suele adueñarse de las calles, Villatobas rompió el letargo para cumplir con una de sus tradiciones más queridas: los «Mayos». Esta festividad, que marca el tránsito hacia la primavera y exalta la fertilidad de la naturaleza, volvió a reunir a vecinos y rondallas en un ritual que fusiona la devoción religiosa con antiguas costumbres de cortejo.

El ritual: del Ayuntamiento a la casa de la Reina

La celebración comenzó con un protocolo cargado de simbolismo. Las rondallas de la localidad acudieron al Ayuntamiento para solicitar formalmente a la alcaldesa la autorización para cantar los mayos. Tras recibir el permiso y compartir la tradicional limonada entre los asistentes, la comitiva se dirigió a la parroquia para dedicar las primeras coplas al párroco.

El itinerario festivo continuó en la Ermita de Nuestro Padre Jesús Nazareno, punto neurálgico de la fe local, para culminar la primera parte de la noche en la casa de la Reina de las fiestas, manteniendo vivo el espíritu de hermandad que caracteriza a esta villa manchega.


Un puente entre el pasado celta y el presente manchego

Aunque hoy los Mayos se viven con guitarras y bandurrias, su origen se remonta a más de 2.500 años. Según explican los expertos, estas celebraciones son herederas directas de los rituales celtas de exaltación de la naturaleza. Mientras que en el norte de España se conserva la tradición de «plantar el mayo» (un árbol alto que preside la plaza), en la Mancha la costumbre ha evolucionado hacia una expresión más lírica y romántica.

  • El árbol frente a la copla: Debido a la menor densidad forestal de la zona, en algunos pueblos de la zona el árbol fue sustituido progresivamente por el gesto de colgar ramas y flores en las ventanas.

  • La declaración de amor: El punto álgido de la tradición en otros pueblos lo constituyen las coplas de los «Mayos», cantadas bajo el balcón de la persona amada en medio del silencio nocturno, funcionando como una auténtica declaración de amor pública.

«Es una forma de mantener nuestras raíces y celebrar la vida que renace en primavera», comentaban algunos de los músicos durante la ronda.


La vigencia de una tradición milenaria

A pesar del paso de los siglos, Villatobas demuestra que el sentimiento de comunidad sigue siendo el motor de sus fiestas. La noche de los Mayos no es solo un evento musical, sino una ceremonia de identidad que conecta a los jóvenes actuales con las ceremonias de formación de parejas de sus antepasados.

Con las voces de las rondallas aún resonando, el municipio se prepara ahora para disfrutar de un mes de mayo donde la música, el respeto a la tradición y el orgullo rural volverán a ser los protagonistas.

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José María Sarria Golzarri

Colaborador de «El Consistorio»

Cuidador de la Ermita de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Villatobas, Amante de las buenas causas, emprendedor

Tags: Ocaña y Comarca

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