El programa de turismo social busca atraer a nuevos acreditados para la temporada 2025/2026 pese a contar con 470.000 plazas menos que hace ocho años.
REDACCIÓN Madrid, 23 de diciembre de 2025
El Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso) ha lanzado un nuevo llamamiento oficial dirigido a los pensionistas que aún no se han acreditado para su programa de turismo. A través de una campaña en redes sociales, el organismo invita a los rezagados a inscribirse para la temporada 2025/2026, buscando cubrir las vacantes de un programa que, paradójicamente, atraviesa su momento de mayor tensión logística y administrativa.
Un escenario de contrastes: Más solicitantes, menos viajes
La invitación del Imserso llega en un contexto de demanda histórica. Según los últimos datos, el número de inscritos ha alcanzado los 4.329.606 personas, la cifra más alta registrada desde la creación del programa. Este interés masivo responde a un envejecimiento progresivo de la población y al encarecimiento de los viajes comerciales, lo que convierte al turismo social en la opción más atractiva para el bolsillo de los mayores.
Sin embargo, el crecimiento de la demanda choca frontalmente con el recorte en la oferta. Mientras que en 2017 el programa alcanzó su máximo esplendor con 1,35 millones de plazas, la actual campaña cuenta solo con 879.213. Esta reducción de 470.000 plazas en menos de una década ha generado una brecha difícil de salvar.
El desequilibrio en cifras
La comparativa entre la presente temporada y la anterior tampoco ofrece alivio:
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Plazas 2024/2025: 886.269
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Plazas 2025/2026: 879.213 (7.056 menos)
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Lista de espera potencial: Más de 3,4 millones de inscritos se quedarán sin plaza este año si se atiende al volumen total de acreditados.
Malestar entre los usuarios
A pesar de la nueva llamada a la inscripción, el sentimiento entre el colectivo de pensionistas es de «frustración», según apuntan fuentes del sector turístico como Preferente. Muchos usuarios critican que se invite a nuevas acreditaciones cuando las plazas disponibles son insuficientes para cubrir incluso a quienes ya llevan años inscritos.
La paradoja es clara: el Imserso sigue siendo un éxito de convocatoria, pero su capacidad operativa parece alejarse cada vez más de la realidad demográfica de España. Con los precios de los hoteles al alza y una oferta que mengua año tras año, el futuro del turismo social se enfrenta al reto de morir de éxito o reinventarse para dar respuesta a los millones de mayores que aguardan su turno.











