El Consistorio Digital no se responsabiliza del contenido de los artículos remitidos o de opinión, siendo cada autor responsable de sus propias creaciones.

El Extraño Mundo De Las Palabras Huecas

Me sigue sorprendiendo el profundo arraigo de determinados comportamientos en esta sociedad tan moderna y avanzada en algunas cosas, y tan primitiva y arcaica en otras muchas.
La gente tiene la extrema necesidad de agruparse en pequeños núcleos sociales, con solo tener algo en común, algo que les permita liberarse de su propia compañía.
Conozco grupos de gentes capaces de iniciar relaciones de amistad con el único bagaje de pertenecer a la misma candidatura en las elecciones municipales de su pueblo.
También conozco grupos que creen ser amigos por el hecho de pertenecer a un mismo movimiento religioso; incluso conozco peñas de amigos nacidas de ciertas manifestaciones folclóricas, lúdicas o deportivas, que nada tienen que ver con su formación, cultura o filosofía de vida.
Naturalmente, este tipo de amistades suele saltar por los aires, cuando se dan cuenta que lo único que los unía era tan banal como pertenecer a la asociación de amigos de las croquetas.
Y como todo está interconectado, vemos como la proliferación de divorcios es debida a que un gran número de parejas tenían como nexo de unión sentir una pasión indescriptible por el reguetón.
El nexo de unión existente entre muchas parejas se fraguó en un botellón mientras se fumaban un porro al ritmo monótono y monocorde de un rapero que berreaba entre improperios…
Al hacerse mayores abandonan el botellón, el porro y el reguetón y firman una hipoteca perpetua en una entidad bancaria y al tener que hacer frente a la nueva vida se dan cuenta que el colega que tienen al lado es en realidad un auténtico plasta, una insoportable cataplasma tumbada en un sofá, viendo series de Netflix, comiendo cacahuetes y tragando PepsiColas por cubos entre regüeldos.
A lo largo de mi vida he pertenecido a grupos que si bien en un principio conectábamos por pertenecer al mismo gremio, por pertenecer al mismo círculo, o simplemente, porque la casualidad nos había unido.
Al final nos dimos cuenta, que cada uno anteponía sus peculiares circunstancias a las del otro, primando el interés personal por encima del colectivo. La terapia que ofrece el grupo es la posibilidad de que todos hablen de sí mismos sin que nadie se escuche.
Pronto me di cuenta que los pastores permanecen fieles a la idea de buscar rebaños a los que conducir, incluso sumando otros hasta conseguir la grey soñada.
Los humanos somos sociables por naturaleza y en ese afán de combatir la soledad nos aferramos a la amistad como tabla de salvación, resultando que al final ciertas amistades son como una barquita hinchable, que sólo sirve para mantenerse a flote un escaso periodo de tiempo.
De ahí el dicho generalizado que afirma que tras una larga vida, los verdaderos amigos se cuentan con los dedos de una mano, siendo que las más de las veces sobran dedos. Hay otra acepción que nos quiere hacer creer, que los amigos son como algunas estrellas que aunque no se las ve todos sabemos que están ahí.
Enrique García-Moreno Amador
Puedes comprar mis libros en:
Librería Rubiales, Ocaña.
Libros a la venta:
– El Señor de Ocaña
– Ocaña, tres mujeres, tres culturas.
– El secreto de Celestina
– Ocaña 3000 años de historias
















