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Adiós a la Magia Potagia del gran comunicador de las ilusiones, Juan Tamariz

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Sinceridad, transparencia y conexión, fueron las claves de su presencia en el escenario con varita mágica y chistera
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Hizo más por nuestras habilidades de expresión y comunicación que cien manuales de lengua y literatura
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Juan Tamariz, el mago de las 3 claves de la felicidad
Si hay un creador de sueños e ilusiones, comunicador por excelencia en la televisión y en sus espectáculos en vivo, es el mago Juan Tamariz, que nos ha dicho adiós. Con su particular “chantatachán” supo cautivar a públicos de todas las edades durante varias décadas desde la televisión en blanco y negro al auge de los nuevos canales.
El experto en comunicación social de la Fundación Casaverde, Julio García Gómez, considera a Tamariz como “el mejor creador de ilusiones sin trampa ni cartón de toda la historia de la magia en nuestro país”. Supo romper moldes en el espectáculo y atraer por igual a niños y adultos, ya que su magia blanca estaba al alcance de todas las personas.
Magia para todos los públicos
Magia sencilla, sin artificios ni artilugios complicados. Magia para ver de cerca en el salón de casa y a pocos metros del escenario. Así nos creó un mundo de ilusión el mago más mágico de la pequeña pantalla. Su habilidad era “engañarnos” visualmente, pero a la vez contarnos cosas, comunicarnos y divertirnos.
Esa magia la entendían todos. Se compartía en familia y nos hacía preguntarnos dónde está el truco. Su “chantatachán” de inicio de los trucos, nos abría una puerta a la felicidad, a borrar de la mente las preocupaciones cotidianas y a soñar y dejar volar nuestra imaginación. Tamariz hizo más por nuestras habilidades de expresión y comunicación que cien manuales de lengua y literatura. Nos ayudó a entender con y sin palabras lo que alguien quiere transmitir a los demás.
Juan Tamariz, el mago de las 3 claves de la felicidad
Con o sin una estrategia trabajada, Tamariz obtuvo el éxito porque supo ganarse el corazón y las emociones de los espectadores: sinceridad, transparencia y conexión, fueron las claves de su presencia en el escenario con varita mágica y chistera.
Sinceridad en la forma de expresar verbal y gestualmente a la vez que nos presentaba un truco de magia. Nos hacia creer que la “trampa” estaba aquí, pero luego estaba allí. Su cercanía desde lo simple atrapaba la atención de un hombre sencillo y a la vez singular en su forma de vestir.
Transparencia en la forma de enseñar los juegos de ilusionismo haciéndonos creer que nos descifraba las claves del truco, cuando en realidad nos enredaba más, pero nos dejaba tan contentos.
Conexión con todos los públicos de manera directa y sin artificios de ninguna clase. Su capacidad de comunicación nos hizo pensar que entraba en nuestras casas con el “Un, dos, tres” de La 1. Esa capacidad de penetrar en los hogares sin pedir permiso, lo convirtió en el invitado de excepción de cada familia.
Magia Potagia de Juan Tamariz que lo ha hecho desaparecer y crear la ilusión de que un día aparecerá “por arte de magia”.
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