La 15ª edición de la gala «Of The Record» no fue un evento más de entrega de premios y cortesía institucional. Fue el escenario de una de las defensas más firmes y necesarias de nuestra profesión en los últimos tiempos. Rosalía Mayor, presidenta de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante (APPA), alzó la voz para denunciar una realidad que muchos sentimos, pero pocos se atreven a articular con tanta claridad: el deterioro democrático de la relación entre la política y la prensa.
De la danza al barro: El tango roto
Mayor utilizó una metáfora tan bella como dolorosa: el tango. Un baile que requiere de dos, de encuentros y desencuentros, pero que siempre termina en abrazo. Sin embargo, la presidenta advirtió que hoy ese suelo ya no es una pista de baile, sino fango.
El problema, según sus palabras, surge cuando una de las partes decide cambiar los pasos unilateralmente. Los periodistas buscamos la verdad, mientras que a muchos políticos les incomoda el análisis y la valoración de hechos concretos que les perjudican .

La sombra de la censura en el Congreso
Uno de los puntos más críticos de su intervención fue la mención directa a la reforma del reglamento interno del Congreso de los Diputados. Es alarmante —y así lo subrayó Mayor— que se permita a los políticos:
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Elegir quién accede a las instalaciones.
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Sancionar a periodistas acreditados bajo criterios subjetivos de «cortesía».
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Señalar con el dedo quién es un «agitador» y quién no, una estrategia que solo busca inyectar el miedo y fomentar la autocensura.
¿Cómo pueden quienes utilizan insultos como «psicópata», «traidor» o «asesino» en el Parlamento ser los jueces de la cortesía periodística?. Es, como bien dijo Rosalía, una broma de mal gusto que pone en jaque el derecho de los ciudadanos a estar informados.
El control del «relato» y las ruedas de prensa vacías
La presidenta también cargó contra la obsesión política por el «relato». Denunció la intención de obligar por ley a los medios a publicar rectificaciones que incluyan opiniones e ideología del reclamante, lo cual no es otra cosa que intentar controlar el ritmo de la información.
Además, el panorama de la transparencia es desolador:
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Ruedas de prensa sin preguntas o donde el político se limita a leer un papel.
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El uso de la «pantalla de plasma» y las declaraciones de pasillo de perfil.
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Políticos que, asesorados por «compañeros que se pasan al lado oscuro», prefieren jugar a ser reporteros e influencers en redes sociales antes que enfrentarse a una entrevista real.
Una conclusión necesaria
El mensaje final de Mayor fue un recordatorio vital: «Sin periodismo no hay democracia y sin verdad no hay baile posible». No somos buenos periodistas por alabar, ni malos por criticar; lo somos si buscamos la verdad.
Como sociedad, no podemos permitir que el miedo entre en la pista. Si el barro sigue salpicándolo todo, la que acaba resbalando y cayendo es la libertad de todos nosotros. Gracias, Rosalía, por recordarnos que, a pesar de los pisotones y el fango, el periodismo ético debe seguir bailando.
Gracias Rosalía, porque, como dice el poeta, ¿Que es periodismo? pues eso: periodismo eres tu y lo, y a los que representas.















