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Ceuta pide que España esté presente

Lo ocurrido el pasado 31 de julio en Ceuta no puede volver a ocurrir y no puede ser tratado sólo como una simple crisis migratoria animada por las mafias y redes sociales. Lo que ocurrió fue mucho más grave: una frontera española fue atravesada masivamente por miles de personas, unas 70.000 según el ministerio de Interior español.
¿Cómo pudo suceder?: Esta es la pregunta. Un mes después de este hecho tan trascendental seguimos sin los detalles de la respuesta correspondiente.
Ceuta no es una ciudad cualquiera. Ceuta es España. Es frontera exterior de la Unión Europea. Por esto resulta incomprensible que semejante avalancha pudiera producirse sin que el Gobierno español fuera capaz de impedirlo y reaccionar con la contundencia que esta situación exigía.
Sobre todo, porque se sabía que se iba a producir. Lo ha dicho la ministra de Defensa Margarita Robles. Y lo ha dicho Marlaska, ministro del interior, aunque este matiza que nadie dijo que iba a tener esa envergadura. Los servicios de inteligencia hicieron su trabajo, según reitera Robles. La Delegación del Gobierno de Ceuta dice que no recibieron esa información. ¿Quién no dice la verdad? ¿Quién presuntamente evitó tomar decisiones para no actuar? dejando a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a su merced, sin medios y sin órdenes claras para actuar. También informaron los días previos al pasado 31 de julio al Gobierno de un mayor flujo y presión migratoria Juan Jose Vivas, Presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, y la Guardia Civil y Policía Nacional.
Hay más preguntas. ¿Por qué no se actuó antes?, el Gobierno de España empieza a moverse ahora pasado casi un mes de esa entrada masiva. No son preguntas partidistas. Todos tenemos derecho a formularlas. Y todos esperamos respuestas.
También me pregunto por la actuación de Marruecos. No es aceptable que vieran como normal desde su territorio que miles de personas se concentraran por tierra y por mar en dirección a la frontera española para pasar a territorio español. Y que lo permitieran.
Precisamente por la relación estratégica que España mantiene con Marruecos, la explicación de lo sucedido debe ser rigurosa. No basta hablar de cooperación, que es un socio fiable, cuando reivindican además recuperar Ceuta y Melilla cuando ambas ciudades tienen relación con España siglos antes de que Marruecos existiera. Si la frontera española pudo estar expuesta a una operación de esta magnitud, España necesita saber por qué ocurrió. No se trata de buscar un enemigo exterior, se trata de defender la soberanía y seguridad española.
Puedo comprender que una situación inesperada desborde inicialmente los dispositivos previstos, pero mientras tanto Ceuta soporta una situación extraordinaria y los ceutíes tiene derecho a vivir tranquilos como lo hacían antes de la fecha mencionada.
El Gobierno de España citan que son unas 5.000 personas las que se han quedado en Ceuta de forma irregular y no han vuelto a Marruecos.
La situación genera mucha tensión, miedo y mucha inseguridad entre unos y otros.
Me produce gran indignación contemplar cómo una ciudad española pueda sentirse presuntamente abandonada por el Gobierno de España por una situación como esta.
Ceuta no está pidiendo un trato de favor. Pide algo mucho mas sencillo: que España esté presente. No podemos pretender que una ciudad de unas 80.000 personas resuelva sola una crisis que afecta a la frontera exterior de España y de Europa.
Me cuesta creer que haya tenido que pasar un mes para que España solicite formalmente a la Unión Europea el apoyo de Frontex y Europol para el proceso de identificación y triaje de quienes permanecen de forma ilegal en la ciudad.
Hay otra cuestión que no quiero pasar por alto. La imagen del Rey de España visitando Ceuta después de una crisis de esta magnitud tendría un enorme significado institucional y emocional.
Felipe VI ha hablado con Pedro Sánchez y con Juan José Vivas sobre esto, y ha manifestado su intención de ir a Ceuta. Una ciudad española que acaba de vivir uno de los episodios más graves de su historia reciente necesita sentir que las Instituciones están de su lado. Además, si hay una competencia propia del mandato del Rey como Jefe del Estado, descrita expresamente en la Constitución española, esta es la unidad y permanencia del Estado español.
¿Por qué no ha acudido aún? El Gobierno español argumenta que ahora no es apropiado para no calentar los ánimos al otro lado de la frontera. Otra vez favoreciendo a Marruecos. Sin embargo, la ausencia de la visita del Rey resulta difícil de entender para la mayoría.
A su vez, me niego a pensar que la entrada masiva irregular de miles de personas en territorio español puede terminar convertida en una noticia más. Me niego a pensar que las fronteras se conviertan en algo secundario. Me niego a aceptar que una ciudad española tenga que preguntarse si España va a acudir en su ayuda.
Y me niego también a que defender la frontera, reclamar seguridad o exigir una política migratoria ordenada sea presentado automáticamente por algunos como falta de solidaridad.
Se puede ser solidario y defender la frontera. Se puede ayudar a quien lo necesite y exigir que la entrada en España sea conforme a la Ley. Se puede respetar los derechos humanos y exigir que el Estado controle su territorio. Se puede rechazar el racismo y al mismo tiempo defender seguridad para todos.
Y termino. Ceuta es España. Cuando una frontera es desbordada, cuando miles de personas permanecen ilegalmente durante semanas en sus calles y cuando sus ciudadanos sienten que sus instituciones no llegan a tiempo, el problema no es solamente de Ceuta, el problema es de todos.
Las fronteras no se defienden sólo con vallas. Se defienden con decisión política, con medios, con presencia institucional y con certeza de que detrás de ellas hay un Estado dispuesta a protegerlas. Ceuta no pide más que lo que merece cualquier territorio español: no ser olvidada cuanto más necesita a España.
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