Hay errores que, por capricho del destino, terminan siendo los mejores aciertos de un viaje. Recientemente, de regreso de una estancia en Sevilla, decidí que mi cuerpo ya no está para «muchos trotes» y que estirar los kilómetros hasta casa no era una opción sensata. Busqué refugio en Córdoba, intentando localizar un viejo hotel conocido por su ubicación, pero un despiste al reservar me llevó al Hotel Eurostars Maimónides.
Lo que empezó como una confusión digital se convirtió en el descubrimiento de uno de los mejores alojamientos en los que he pernoctado en mi dilatada carrera como viajero profesional.

Más que una habitación: Una Suite de ensueño
Aunque el hotel luce oficialmente tres estrellas, mi estancia dictó una sentencia muy diferente: es, en espíritu y servicio, un hotel de gran lujo. Al abrir la puerta de mi habitación, la palabra «estándar» se borró de mi vocabulario. Me encontré con un espacio que recordaba más a una suite presidencial que a una estancia convencional.

El despliegue de confort era abrumador:
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Espacio y Diseño: Una habitación de dimensiones generosas que incluía su propia sala de estar, perfecta para relajarse antes de dormir.

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Almacenamiento Real: Enormes armarios que invitaban a quedarse semanas, no solo una noche.
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El Santuario del Baño: Un pasillo de entrada señorial que conducía a un aseo equipado con un jacuzzi, un auténtico templo del relax que no esperas encontrar en un hotel de esta categoría.


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Vistas Históricas: Todo esto coronado por una ventana desde la que la Mezquita de Córdoba se alzaba tan imponente y cercana que sentía que podía acariciar sus arcos con solo estirar la mano.

La excelencia en el detalle
Más allá de la infraestructura, el lujo se siente en el trato. La limpieza era quirúrgica y la atención del personal, desde el primer saludo en recepción hasta la última sonrisa en la despedida, fue simplemente espectacular. En un mundo donde el servicio a veces se vuelve mecánico, aquí se siente la hospitalidad andaluza en su máxima expresión.
El privilegio de la ubicación
Tener el coche a buen recaudo en el parking del propio hotel me permitió la libertad total de ser un peatón en la historia. Al estar en pleno centro, no necesité más que mis pies para disfrutar de los tesoros locales:

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Sabor a Tierra: Visita obligada al Bar Santos, donde su mítica tortilla de patatas de más de 20 centímetros de altura compite en fama con la propia Mezquita. Acompañada de un vino Montilla de la zona, es la esencia de Córdoba en un bocado.
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Arte Ecuestre: A pocos metros, el espectáculo de caballos y baile en las Caballerizas Reales me recordó la nobleza de esta ciudad (podéis leer el artículo detallado que se publicó en este mismo digital sobre este evento [aquí]).

Una recomendación sin fisuras
Si usted busca una experiencia de cuatro o cinco estrellas, pero con la calidez y el precio de un hotel de tres, grabe este nombre: Eurostars Maimónides. No solo no le defraudará, sino que, como a mí, le recordará por qué viajar sigue siendo el mayor placer de la vida, incluso cuando nos equivocamos al reservar.


















2 comentarios. Dejar nuevo
Gracias por estas palabras y reconocer el trabajo que se hace en este hotel . Que bonito escribe Juan.
Ojala que vuelva para transmitirle nuestro agradecimiento y millones de sonrisas!
…a veces un error puede ser un acierto…
Un abrazo grande
Gracias por estas palabras y reconocer el trabajo que se hace en este hotel . Que bonito escribe Juan.
Ojala que vuelva para transmitirle nuestro agradecimiento y millones de sonrisas!
…a veces un error puede ser un acierto…
Un abrazo grande