El curioso y pintoresco mundo de las ideologías, doctrinas y credos, suele ir estrechamente unido a ese otro donde se desenvuelven los ídolos, líderes, deidades, héroes y caudillos.
Una parte de la sociedad necesita la presencia de estos salvapatrias y directores espirituales que les facilite ser conducidos a modo de rebaño.
En cierta ocasión, durante la visita a la catedral ortodoxa de Budapest, Nuestra Señora de la Asunción, una amiga le preguntó al guía, qué diferencias esenciales existían entre los ortodoxos y los católicos. El guía, sorprendido por la pregunta, mostró cierta desgana a la hora de responder:
– Así de pronto se me ocurre señalar, dijo, que además de pequeñas diferencias litúrgicas, en la persona que ejerce el poder.
Nosotros tenemos Pope y ustedes tienen Papa, y créame, no hay diferencias entre ambos, a no ser que los ortodoxos pueden tener suegras, visten de negro, llevan barba y se dejan melenas, mientras que los papas tienen hermanas y visten de blanco.
Tal vez la respuesta no fue la más adecuada, pero fue recibida entre sonrisas.
Si trasladásemos la pregunta al terreno de la política, veríamos como existen muy pocas diferencias entre los dos partidos que componen la llamada derecha española, siendo que la discrepancia está en la ostentación del poder y algunos matices donde apoyan sus absurdas divergencias, unos son azules y otros verdes.
En la actualidad, los diferentes gobiernos de coalición, con sus respectivos líderes al frente, se han puesto de acuerdo a regañadientes, según se veían cubiertas las pretensiones de cada uno de ellos. De ahí el valor de los votos impuesto por un mercado con precios dislocados y fluctuantes, según la demanda y oferta que imprime la gran lonja ideológica.
En el lado de los conservadores hay un batiburrillo de ideas donde se mezclan cinco tipos: Reaccionaria, Moderada, Radical, Extrema y Nueva, y de ellas se derivan: Conservadurismo, Liberalismo,
Anticomunismo, Populismo de derecha, Nacionalismo, Democracia cristiana e Imperialismo.
En el otro bloque se encuentra básicamente el Socialismo y a partir de él, que es el tronco ideológico, el Comunismo y todas sus variantes.
A modo de apunte, en su nutrido holding ideológico se encuentran el Partido Comunista de los Pueblos de España; el Marxismo-Leninismo; el Partido Obrero, Socialista Internacionalista Trotskista; el Partido Revolucionario de los Trabajadores; Izquierda Revolucionaria, el Partido Socialista Obrero Español y la Socialdemocracia. Aquí unos visten de rojo, otros de morado y de verde también…
Los que nos declaramos en su día independientes, después de descubrirles las vergüenzas a los partidos, pasamos de ser obedientes a los mandatarios de turno, siendo infieles a ultranza y desleales por necesidad, para entregarnos sin reparos a nuestro ya consolidado escepticismo, nuestro declarado relativismo y nuestro ya radicalizado agnosticismo ideológico.
Muchos de nosotros tuvimos esporádicas y frustrantes experiencias en ese desagradable mundillo, al declararnos insumisos, rebeldes y contestarios doctrinales. Jamás acaté de buen grado el mandato de un imbécil, no soportando tener que obedecer a un bobeas.
Y es esto lo que está ocurriendo con ciertos afiliados y militantes, que empiezan a reaccionar contra el sistema impuesto, al sentir un poco de vergüenza del bajísimo nivel de sus ídolos.
Un poder establecido en el alfaque, la chaira y la guadaña, por encima de credos, doctrinas y pensamientos es lo que tratan de imponer esta chusma nuevamente.
Sigue vigente la fábula de Hamelin tocando la flauta a los incautos roedores… Cuando los roedores se dieron cuenta, ya estaban condenados a morir en el exilio.
Y es que los políticos son depredadores de sí mismos, practican entre ellos el canibalismo y son como las mantis religiosas, que terminan devorándose entre sí, después de protagonizar actos de apasionado amor. Hemos visto morreándose a políticos del mismo bando y de inmediato meterse el machete hasta el corvejón.
El «asunto» sigue funcionando también en monarquías, repúblicas y dictaduras, donde la clase dirigente vive gracias a los que entregan su vida al trabajo, esfuerzo, sacrificio, privaciones y deseos de prosperar por sus propios méritos.
En cambio, y esto me anima, conozco a jóvenes profesionales, que cada mañana luchan a pecho descubierto tratando de ganarse la vida a través de sus magníficas capacidades.
Sanitarios, docentes, empresarios, autónomos, funcionarios, técnicos, empleados, obreros… y todos aquellos que contribuyen con su esfuerzo a crear un estado de confort y bienestar a través de pagar exagerados impuestos que afrontan con una pulcritud que muchos cantamañanas de «caral-soles, bela-chaos y ay-carmelas» desconocen absolutamente.
















