¿A qué nivel tiene que descender la corrupción en España para que buena parte de los españoles sintamos más que una indescriptible repugnancia?
¿Cuánto tienen que aguantar los ciudadanos para no reventar de indignación?
Sólo hay que leer los artículos de opinión de los principales rotativos europeos para entender la imagen que tienen de nosotros países de nuestro entorno.
Resulta difícil poder imaginarse hasta donde tiene que descender el nivel cultural, sociológico, político, laboral y formativo exigible a un político, para no sentir una profunda vergüenza.
No es difícil ver como se incrementa a diario la relación de políticos a la espera de imputaciones, causas judiciales, sentencias con entradas y salidas de centros penitenciarios televisadas en alta definición.
Esta gente no tiene ningún reparo en mostrar sus miserias, sin ocultar sus instintos de pendencieros barriobajeros, chulos de arrabal, exhibicionistas de suburbio y toda la gama de pillos, truhanes, trileros, chorizos y timadores con la mayor naturalidad.
Gentes que con pasmosa arrogancia se dan cita en el gran lodazal, donde se trafica con todo, incluido el mercadeo sexual en pisos franco, pagados con nuestros impuestos, para de inmediato desplegar toda una gama de improperios, descalificaciones y gamberradas en los burladeros antes llamados escaños…
Y mientras todo esto sucede, se tragan sus propias miserias, a veces pregonando y tachando de mierda lo que ellos después se comen con tal de seguir agazapados y atrincherados en sus burladeros confeccionados con maderas nobles, wifi y aire acondicionado, a los que golpean y patean como si fueran suyos en un enfrentamiento entre mofetas.
Dios quiera que los que se consideren serios, rigurosos, trabajadores, responsables y dignos representantes del pueblo expulsen sin contemplaciones a los que han conseguido engañar, burlar y ridiculizar a todos los que no saben flotar en la ciénaga.
Tal vez, es posible, que haya políticos serios, honestos y honorables, pero viendo lo que se ve podrían estar en shock o en estado cataléptico.
Se acaban de publicar unas declaraciones del que fuera vicepresidente del gobierno, Pablo Iglesias en las que dicen que afirma que en la moción de censura consiguió engañar al PNV y Ciudadanos.
Y esto es lo que ya nos quedaba por oír. Imposible mayor desfachatez. Imposible llegar a estos niveles.

















