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El sabor de siempre: porque las fiestas de verano en Biar son pura magia

Ya estamos en pleno verano y, si hay algo que a todos nos hace vibrar en esta época del año, son nuestras queridas Festes d’estiu. Son esos días largos, de noches frescas y calles llenas de vida que dan sentido a los meses estivales. En Biar acabamos de pasar las primeras, las de nuestro patrón San Cristóbal, y ya casi podemos sentir la cercanía de la entrañable festeta del Cólera.
Estas celebraciones no son solo días rojos en el calendario; son el hilo invisible que nos une como pueblo, una mezcla perfecta de nostalgia, risas y tradiciones que se niegan a desaparecer.
La música que nos mueve y el deporte con sabor local
Si cierras los ojos y piensas en una tarde de verano en Biar, lo primero que te viene a la mente es, sin duda, la cercavila. Esos pasacalles donde nuestra banda de música rompe el silencio de la tarde, llenando cada rincón de alegría y convocando a vecinos de todas las edades a salir a los balcones o a sumarse a la comitiva.
Pero la verdadera identidad de nuestras fiestas de verano se saborea en sus actividades más arraigadas: los deportes tradicionales. Las plazas se convierten en improvisados estadios donde se compite en el lanzamiento de barra o en carreras para todas las categorías.
Antiguamente, el premio para los ganadores era de lo más auténtico: ¡uno o dos conejos según la posición en que quedaras! Hoy los tiempos han cambiado un poco, pero mantenemos la esencia: el trofeo es un ticket para canjear en una carnicería de la Villa de Biar por un conejo. Una bonita forma de mantener viva la costumbre apoyando al comercio local.
El baile que une a las generaciones
El broche de oro de estas jornadas no lo ponen los fuegos artificiales, sino el baile de Les Parrandes. Es un momento mágico donde el pueblo se convierte en uno solo. Todo el mundo se une en esos típicos y reiterados sones tan conocidos por todos nosotros. Es una melodía que los niños de Biar aprenden casi antes de andar, asegurando que la rueda de la tradición nunca deje de girar.
Un viaje al pasado: rostros que dejaron huella
Para entender de dónde viene esta alegría, siempre es bonito echar la vista atrás. Gracias a un entrañable vídeo cedido por la familia Román Soriano, podemos hacer un viaje en el tiempo y recordar cómo se vivían estas fiestas hace años.
Al ver las imágenes, es imposible no emocionarse al reconocer a figuras tan queridas de nuestra Villa. Personajes irrepetibles como Enriquet «Mahoma», o el mismísimo alguacil encargado de la seguridad y la organización, a quien todos conocíamos cariñosamente como «Lete» (y cuyo nombre real era Tomás Hernández Martínez). Verlos nos recuerda que las fiestas las hacen las personas y que su legado sigue vivo en cada pasacalle y en cada baile.
Las festes d’estiu son, al fin y al cabo, eso: memoria, reencuentro y la certeza de que, pase el tiempo que pase, Biar siempre sabrá bailar al son de sus tradiciones.
¡Feliz verano a todos!
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