Del Tacatá Al Andador. Toda Una Vida

El tacatá es uno de esos instrumentos cuya concepción ha permanecido inalterable a a lo largo de los tiempos.

Según estudios y documentación existentes, el taca-taca viene del Siglo X y se popularizó en los siglos XIV y XV de los que se tienen auténticas reliquias convertidas en obras de arte.

El tacatá tradicional es un tronco de pirámide al que se le acoplaron ruedas giratorias que proporcionaban la posibilidad de dirigirse a cualquier dirección como respuesta a nuestros instintivos sueños de libertad.

El problema es que los usuarios no lo saben y se mueven a través de los impulsos dislocados de bebés convertidos en pilotos suicidas, capaces de estrellarse en rincones opuestos del salón en décimas de segundo.

Y es el paso del tiempo lo que hace que un derivado del taca-taca reaparezca en muestras vidas en forma de andador para adultos.

El andador nació en la década de 1950 como una simple estructura metálica como asistencia a planes de rehabilitación terapéutica.

Evolucionó radicalmente en 1978, cuando la enfermera sueca Aina Wifalk inventó «el rollator», un modelo mejorado con ruedas, frenos y asiento, que facilitó la movilidad y autonomía de las personas mayores condenadas a la inmovilidad.

Y siendo estos dos tradicionales medios de transporte retocados por la modernidad, nos encontramos con tacatás dotados de juegos multimedia, tablets con pantallas de 15″, videoconsolas y una programación de movimientos de los más sofisticados parques de atracciones, por lo cual al bebe no le apetece moverse.

Por otro lado nos encontramos con andadores enchufables biturbo y una autonomía de 20 kms, wifi incorporado, asiento abatible, pequeño refrigerador, luces led y dispensador de medicinas.

Lo mismo pasa con los pañales, orinales, masticadores o férulas bucales, que siendo inventos del tiempo de Maricastañas parecen que sean sacados de una peli de ciencia ficción con la incorporación GPS y preciso localizador …

Y así pasa con las guarderías, residencias, asilos, orfanatos, casas de acogidas, auxilio social…, que conservando los mismos conceptos han evolucionado ostensiblemente, aunque ya no permanezcan las mismas sensaciones.

Y es que nada hay nuevo bajo el solo aunque la modernización de lo existente de la sensación que nos hallamos ante unos magníficos avances tecnológicos.

Así que no echemos las campanas al vuelo, que todo es relativo en la vida. Por no hablar de los modernos avances sociales como las pagas extraordinarias, soldadas y subsidios que vienen de los romanos

Enrique García-Moreno Amador

Presidente del Ateneo de Ocaña

Escritor y amante de Ocaña y su historia

Tags: El Atril de Enrique García-Moreno

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Enrique García-Moreno Amador

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