Exigen la supresión de los pasos de palomas en Madrid para dar cumplimiento a la suspensión judicial de la caza de aves

Grupos ecologistas advierten del riesgo de abatir especies protegidas por el TSJM y señalan la incompatibilidad de esta práctica con la conservación de la Sierra de Guadarrama.

La Plataforma Ecologista Madrileña ha formalizado una petición ante la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior para exigir la supresión inmediata de la caza en los cuatro pasos tradicionales de palomas autorizados en la Comunidad de Madrid durante la presente temporada 2026. La solicitud pone el foco en el reciente auto del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), que suspende la caza de nueve especies de aves por el estado desfavorable de sus poblaciones, advirtiendo de la imposibilidad práctica de evitar el abatimiento por error de especies protegidas durante estas jornadas de caza.

«La única forma de asegurarse el cumplimiento del auto judicial es suprimir la caza en los pasos de palomas o someter la actividad a un estricto control y vigilancia del Cuerpo de Agentes Forestales.»

Un conflicto con la resolución del TSJM y especies protegidas

El auto de la justicia madrileña prohíbe taxativamente la caza de especies como la paloma zurita, la paloma bravía, el zorzal alirrojo o el zorzal real, entre otras. Aunque la normativa de los pasos de palomas autoriza únicamente el disparo sobre la paloma torcaz y determinadas especies de zorzales, los colectivos ecologistas señalan la extrema dificultad técnica para diferenciar estas especies en pleno vuelo desde los puestos fijos.

Entre el 15 de octubre y el 15 de noviembre, los cazadores ocupan puestos en las cuerdas montañosas para abatir los bandos procedentes del norte de Europa. Al no existir un cupo máximo de capturas ni la obligación de comunicar los ejemplares abatidos —siendo un acto meramente voluntario—, las organizaciones alertan del alto impacto que esta actividad genera sobre especies vulnerables y de la incapacidad real de fiscalizar sus efectos sobre la fauna.

Reducción paulatina y mantenimiento con fondos públicos

La práctica de los pasos tradicionales muestra una tendencia continuada al declive en la región. En los últimos 18 años, la Consejería ha pasado de autorizar 11 pasos en la temporada 2008-2009 a tan solo cuatro en 2026: tres ubicados en la Reserva Nacional de Caza de Sonsaz (Sierra Norte) y uno en el paraje de El Boquerón (entre Rascafría y Canencia).

Paralelamente, el número de puestos autorizados en El Boquerón ha experimentado un notable recorte, pasando de 62 en 2024 a 40 en 2026. Salvo seis puestos situados en un coto privado, la totalidad de los puestos se localizan en montes públicos gestionados por la Comunidad de Madrid y se adjudican por sorteo gratuito, lo que a juicio de las entidades firmantes supone el uso de recursos públicos para sostener una modalidad extinta en el ámbito privado por falta de interés socioeconómico.

EVOLUCIÓN DE PASOS DE PALOMAS EN MADRID
┌─────────────────────┬────────────────────────┬────────────────────────┐
│ Temporada           │ Pasos autorizados      │ Puestos en El Boquerón │
├─────────────────────┼────────────────────────┼────────────────────────┤
│ 2008–2009           │ 11 pasos               │ —                      │
│ 2024                │ 4 pasos                │ 62 puestos             │
│ 2026                │ 4 pasos                │ 40 puestos             │
└─────────────────────┴────────────────────────┴────────────────────────┘

Impacto ambiental y de seguridad en el enclave de El Boquerón

El caso del paso de El Boquerón resulta especialmente sensible por su ubicación geográfica:

  • Protección ambiental: Está integrado en la ZEC Cuenca del río Lozoya y Sierra Norte (Red Natura 2000) y en la Reserva de la Biosfera de las Cuencas Altas de los ríos Manzanares, Lozoya y Guadarrama.

  • Proximidad al Parque Nacional: Colinda directamente con la Zona Periférica de Protección del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.

  • Efectos colaterales: Genera alteraciones en la dinámica de la fauna silvestre, dispersión de plomo en el entorno y caída de cadáveres en el interior del espacio protegido.

  • Prohibición de armas: Aunque los puestos quedan fuera del límite estricto del Parque Nacional, para acceder a ellos es obligatorio atravesar áreas protegidas donde el Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) prohíbe el tránsito con armas de fuego.

A estos factores ecológicos se añade el riesgo para la seguridad de la ciudadanía. La zona es transitada a diario por multitud de visitantes que realizan actividades recreativas como senderismo, ciclismo de montaña o recolección de setas.

Una petición unánime de los colectivos madrileños

La solicitud incoada ante la Consejería cuenta con el respaldo de las organizaciones ARBA, Asociación Ecologista del Jarama El Soto, GRAMA, Jarama Vivo y Liberum Natura, integradas en la Plataforma Ecologista Madrileña. Por segundo año consecutivo, los grupos exigen el fin definitivo de estos permisos por entender que su mantenimiento contraviene la conservación de la biodiversidad, la seguridad del uso público del monte y el acatamiento riguroso de las resoluciones judiciales.

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