Muerte En Siberia

Cuentan que en un lejano poblado situado en el corazón de Siberia, entraron unos hombres conduciendo unos enormes trineos.

Eran hombres de gran corpulencia, envueltos en voluminosas pieles negras, mostrando amistosos ademanes y trato cercano.

Era una pequeña aldea perdida en medio de la nada, donde la pobreza reinaba a sus anchas y la miseria exhibía sus penurias en medio de un silencio aterrador.

Los lugareños miraban con caras de angustia a aquellos trineos recién llegados de Dios sabe donde.

Una vez puestos los trineos en hileras, fueron repartiendo todo tipo de alimentos por su lateral derecho, mientras que por el izquierdo distribuían montones de rublos apilados en fajos de billetes.

Los habitantes de aquel poblado se lanzaron como posesos en busca de aquellos alimentos tan generosamente repartidos, despreciando el dinero, que la situación no estaba para pensar en conveniencias, siendo que las ricas viandas constituirían una gran ayuda.

El hambre era tan intensa que la contemplación de tantos manjares hizo que abandonaran la idea de tomar el dinero, dedicándose a recoger todos los alimentos y bebidas que cabían en sus amplios jergones.

Sólo un matrimonio y sus hijos, ya adolescentes, se dedicaron a recoger los fajos de billetes sin importarle lo más mínimo aquel suministro que paliaría el hambre durante el largo invierno.

Al cabo de un tiempo volvieron aquellos extraños hombres, dedicándose entonces a repartir dinero por un lado y por el otro escrituras de pequeños negocios a crear en la zona con el fin de fundar una población más próspera.

La gente habiendo aprendido de la vez anterior, se arrojó sobre el dinero, mientras que el matrimonio y sus hijos que entonces pudieron comprar hectáreas de bosques con el dinero en su día recogido, en aquella ocasión se habían dedicado a recoger escrituras de propiedad de pequeñas concesiones comerciales.

El matrimonio se convirtió de esta manera en los máximos mandatarios, ya que la inflación hizo que los precios se disparasen exponencialmente.

Pasaron los años y de nuevo se presentaron aquellos hombres, convocando a todos los ciudadanos.

A la vista de todos fueron detenidos el matrimonio y sus familiares más directos, siendo ejecutados públicamente por constituir un pésimo ejemplo para los pobres, que se habían mantenido fieles a su condición de indigentes, mientras ellos se habían convertido en ricos hacendados.

Aquellos hombres llegados desde la capital habían actuado con contundencia contra el capitalismo que representaba el dinero, premiando el poder que representaba el capital inmobiliario, para después expropiar a los nuevos propietarios, imponiendo una nueva corriente ideológica hasta entonces desconocida.

Dicen que en aquel poblado de la inhóspita Siberia se levanta una estatua con la imagen de un hombre y una mujer cogidos de la mano. A sus pies se puede leer:

«Condenados por oprimir al pueblo de Cherjov por su desmedida ambición y atroz comportamiento y el logo de una hoz y un martillo»

La nueva ciudad nacida gracias al espíritu emprendedor del matrimonio, siguió inmersa en la indigencia, ahora gobernada bajo la tiranía de quiénes habían ideado la fórmula que serviría para crear una riqueza basada en la pobreza de una masa obrera obediente y silenciosa y el control de un tejido empresarial vigilado, controlado y fiscalizado desde las más altas esferas.

Enrique García-Moreno Amador

Presidente del Ateneo de Ocaña

Escritor y amante de Ocaña y su historia

Tags: El Atril de Enrique García-Moreno

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Enrique García-Moreno Amador

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