Reencarnarse Siendo Vegetariano

Ciertos comportamientos, determinadas situaciones y extraños fenómenos ponen en cuarentena mi natural escepticismo, mi pertinaz relativismo y sobre todo, una creciente desconfianza en el Género Humano, cada vez más deshumanizado, cada vez más básico y elemental.

Nuestra condición de católicos nos lleva a aceptar por dogma la reencarnación, por aquello de dar prioridad a un exagerado protagonismo religioso a la carne en la vida y en la muerte.

Pese a ciertas contradicciones, hace tiempo  me aferré a la idea de dar crédito a ciertas creencias que nos hacían concebir la posibilidad de reencarnarse en un nuevo ser, no sé si como necesidad, como esperanza, como recurso, divertimento, o simple ilusión.

En ese credo en el que  se apoyaba mi endeble idea de la reencarnación, no me movió ninguna cuestión religiosa, ni siquiera una ilusión existencial que me llevaría a ocupar otro cuerpo conservando el espíritu y el alma…

Más algo fallaba a la hora de aceptar este tipo de dogmas sin mostrar ningún reparo. La lógica.

Tal vez sea nuestro raciocinio, nuestra formación y nuestra cultura lo que nos previene de esos movimientos religiosos que basan su doctrina en la sobrevivencia de la carne y los disfrutes que de ella se derivan. Lujuria, placer, éxtasis vivido en paraísos…

Y ya puestos, aprovechando el dogma de la reencarnación, no me seduce la idea de volver a ser humano ya que después de haberme probado en varios cuerpos a través de mi febril imaginación, no me veo complacido en ninguno después de ver la penosa vejez de las estrellas de Hollywood y su deprimente deterioro, resultando tedioso volver a tener el mismo.

He llegado al convencimiento, que por encima de la Razón, de la Ciencia y de la Lógica, se encuentra la necesidad de creer en algo,  de ese algo mejor no eliminar la carne por ser lo primero que se deteriora con el paso del tiempo. Ahí es nada la industria que se desarrolla en torno a mantener la carne joven y tersa. Clínicas de estética, cosmética, gimnasios, complejos vitamínicos, aparatología, electrónica aplicada, cirugía… Embalsamiento, momificación, criogenización… Todo en torno a la carne, todo en favor de la eterna juventud

Enrique García-Moreno Amador

Presidente del Ateneo de Ocaña

Escritor y amante de Ocaña y su historia

Tags: El Atril de Enrique García-Moreno

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Enrique García-Moreno Amador

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