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Reinas De Mi Corazón Y Del Alma Mía

Con la llegada de septiembre asistiremos al nombramiento de una pléyade de reinas y su corte de honor con sus cetros, coronas, tronos y preciosos vestuarios, saludando al pueblo, rendidos admiradores de sus juveniles dignidades, con sus gentiles sonrisas y sus enguantadas manitas, moviéndose con simpáticos giros de muñeca a modo de frágiles palomitas.
Estas reinas acompañadas de su corte plenas de candor y frescura, alegran las a veces inaccesibles casas consistoriales, empeñadas en imponer un excesivo papeleo, en lugar de hacer la vida más cómoda a unos ciudadanos necesitados de una mayor agilidad a la hora de solicitar sus servicios.
Hay otro tipo de reinados, cómo los que componen las reinas, mises y ladys de la belleza, que persiguen otro tipo de objetivos, como los comerciales, empresariales y políticos; nada que ver con las simpáticas, divertidas y juveniles reinas patronales.
Los de mi generación nos pasamos media vida sin más monarquías que los Reyes Magos, ya que con el General ya íbamos servidos con los tres monarcas y sus pajes incluidos.
Como consuelo teníamos al Rey Elvis Presley, el Rey Pelé o al Rey del cachopo.
Nosotros vivimos gran parte de nuestra vida siendo republicanos, unos más que otros, eso sí, siendo el Jefe del Pardo quien en su momento nos señalase quién sería nuestro rey, saltándose el orden monárquico. Fue como colarse en la cola de la pescadería de la galería de alimentación.
Y como compensación a casi medio siglo de un republicanismo militarizado, ahora tenemos festivas, juveniles, divertidas, alegres y guapísimas reinas, que se exhibirán en sus magníficos, floridos y desenfadados tronos, repartiendo sonrisas y mohines entre caramelos chupachups y piruletas.
A ver quién les quita a estas reinas y damas de honor haber podido soñar durante siete días en su particular Olimpo, siendo que esos recuerdos los conservarán de por vida.
Conozco a muchas mujeres que habiendo sido reinas nunca fueron monárquicas, ni republicanas tampoco.
Y como homenaje a estas representantes de la mujer libre, independiente, moderna y grácil, va este humilde escrito, este sencillo y sentido homenaje, ajeno a controversias, ideologías, activismos y otros intereses que nada tiene que ver con el que suscribe, más pendiente de disfrutar de mi libertad de pensamiento, que de agradar a ciertos poderes, vengan de donde vengan…
Enrique García-Moreno Amador
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