¿Sabía que el estrecho de Ormuz fue español?

Fíjese, el tan nombrado estrecho de Ormuz, ese que sale tanto en las noticias por la guerra de EEUU contra Irán, formó parte del Imperio Español.

El estrecho de Ormuz es un paso marítimo estratégico entre Irán y Omán, clave para el comercio mundial de petróleo y gas. Es el único paso marítimo desde el Golfo Pérsico hacia el Océano y es uno de los puntos de congestión de mayor importancia del mundo.

Pero permita vuelva con el Imperio español. Este fue tan grande que se dijo aquello que en el Imperio español no se ponía el sol y era verdad, no es una exageración, porque cuando en los países del hemisferio norte se hacía de noche, amanecía en los del hemisferio sur.

Nunca antes, ni después, ha habido un Imperio tan grande. Enorgullece, levante la mirada, alardee, tiene motivos. Cuéntelo, que nuestros rivales no lo van a hacer.

Además, el estrecho de Ormuz fue uno de los territorios del Imperio español que para serlo fue sin pegar un tiro, ni lanzar una flecha, ni perder la vida de ninguno de los valientes guerreros de los ejércitos españoles. Se adquirió sin derramamiento de sangre. ¿Cómo fue eso? Sencillo, España lo ganó por herencia. ¿Por herencia? Sí, no se apure, deje que se lo cuente todo, pero desde el principio que es como se tienen que contar las cosas. Es lo conveniente, ya verá.

Así como España dirigió sus conquistas hacia el Atlántico americano y el Mediterráneo, Portugal miró hacia el sur. Bordeando la costa africana, ganando a los vientos y las corrientes del cabo de Buena Esperanza, que eran y siguen siendo de cuidado (se llamó antes cabo de las Tormentas), adentrándose en el Índico llegó a Indonesia para hacerse con el ambicionado mercado de las especias, entonces oro puro. En esas incursiones, Portugal tomó como propio las tierras de Ormuz.

Para no extenderme en exceso, no es mi intención, le resumo los datos más relevantes que siguen a este relato.  Toca nombrar a Alfonso de Alburquerque quien con seis naves tomó aquellas tierras como propias en nombre de su rey (1507), aunque tuvo que dejarlas por falta de medios y fuerzas necesarias. Al parecer había improvisado y esto no es bueno para casi nada y menos en el arte de la guerra. Siguiendo por aquellas aguas, su rey portugués Manuel I lo nombró gobernador de la India (1508). Guerreando por aquellas costas conquistó para la corona portuguesa Goa (1510), Malaca (1511) y Ormuz (1515).

En Ormuz construyeron el fuerte de Nuestra Señora de la Concepción, un enclave cristiano de importancia rodeado de enemigos infieles de otras religiones monoteístas. Y lo convirtieron en un extraordinario lugar de tránsito y de aduana, llenando las arcas del reino portugués.  Era un negocio redondo, todo el que comercializaba por mar que pasaba por allí en una u otra dirección tenía que rendir cuentas con los portugueses.

El cronista portugués Joao de Barros dejó escrito que :

la ciudad de Ormuz está situada en una pequeña isla llamada Gerúm que queda casi en la garganta del estrecho del mar Pérsico, tan cerca de la costa de la tierra de Persia que habrá una de otra tres leguas, y desde la otra a Arabia tendrá alrededor poco más de tres leguas. Es una escala donde concurren todas las mercancías orientales y occidentales. No teniendo la isla en sí cosa propia, por comercio tiene todas las estimadas del mundo”.

¿Y que pinta el Imperio español en todo esto? Veo que empieza a impacientarse. Es natural, le despierto el orgullo patrio y no sabe por qué. No se apure, que se lo cuento ahora mismo.

Con la repentina muerte del rey portugués Sebastián I sin descendencia, el rey español Felipe II pasó a ser Felipe I de Portugal al ser su madre – Isabel de Portugal, la hija mayor de Manuel I. Era el mejor aspirante y nadie lo discutió. Felipe II buscaba unir las coronas de Castilla y Aragón con la de Portugal. Y lo consiguió.

Los ingresos de la aduana de Ormuz pasaron a ser gestionados por los administradores castellanos. Fue un buen negocio mientras duró. Pero como todo lo bueno, no fue para siempre. Y menos en aquellos terruños ambicionados por todos.

Aunque España defendió aquellas tierras, quizá no lo hizo con la misma intensidad que lo hicieron en el Mediterráneo y sobre todo en el Atlántico protegiendo los tesoros que venían de América, y Ormuz se perdió durante el reinado de Felipe IV por la alianza entre los ingleses y los persas. No se puede tener todo, los españoles de entonces eligieron cuáles eran sus intereses y pesaron más otros que estos. Así de sencillo. Pero nadie puede contar esta historia, una más relacionada con el mencionado Imperio español para el orgullo de todos los españoles.

Pascual Rosser Limiñana

Colaborador de «El Consistorio»

Escritor

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Tags: Curiosidades de España

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