Arroyomolinos, el “salvaje suroeste” por la falta de vigilancia y el exceso de vertidos

Los escombros, parachoques y ramas de pinos recién podados se acumulan en la Ribera de San Pedro, una zona protegida por tres figuras ambientales. Mientras los municipios vecinos de Navalcarnero y Móstoles logran contener la situación, la escasez de medios de la Policía Municipal local agrava un problema que ya provoca incendios recurrentes.

El entorno ambiental de Arroyomolinos se encuentra en una situación crítica. La Ribera de San Pedro se ha convertido en un auténtico vertedero ilegal donde se acumulan sin control escombros, restos de reformas domésticas, desguaces de vehículos procedentes de talleres mecánicos y podas de pinos. La gravedad del escenario radica en que este espacio cuenta con una triple protección legal: forma parte del Parque Regional del río Guadarrama, está catalogado como Dominio Público Hidráulico y es, a su vez, Vía Pecuaria. Sin embargo, la falta de control lo ha transformado en el «salvaje suroeste» de la región.

Contraste con los municipios vecinos

La situación de Arroyomolinos contrasta drásticamente con la gestión de las localidades colindantes que comparten el entorno del Parque Regional junto a los accesos de la A-5. Tanto Navalcarnero como Móstoles han intensificado la vigilancia y la limpieza, logrando mantener a raya a los infractores. Navalcarnero retira con frecuencia los deshechos a lo largo del Carril Toledano y en la orilla oeste del río Guadarrama, mientras que Móstoles mantiene una presencia constante en Las Sabinas y en los puentes de la autovía.

«Estos vertederos hacen un ‘efecto llamada’ a nuevos vertidos y a incendiarios que les prenden fuego, un peligro visible en los vídeos de los propios vecinos.»

Por el contrario, Arroyomolinos se enfrenta a serios problemas debido a la escasez de medios en la plantilla de su Policía Municipal. Esta falta de recursos repercute directamente en la ausencia de una vigilancia disuasoria eficaz en la Ribera de San Pedro, permitiendo que los vertidos no solo no remitan, sino que aumenten de forma constante. La acumulación de restos vegetales y de automoción ha provocado ya incendios reiterados que amenazan la seguridad de los residentes de la zona.

Propuestas de control y futuro urbanístico

Colectivos ecologistas de la zona han propuesto de manera reiterada restringir el tráfico a los no residentes mediante sistemas de control de matrículas. Esta medida permitiría diferenciar a los vecinos que pagan sus impuestos municipales de aquellos vehículos ajenos que acceden exclusivamente para depositar Residuos de Construcción y Demolición (R.C.D.s).

La oportunidad para implantar este control de accesos podría materializarse con la futura ejecución del proyecto de la Estación de Bombeo de Aguas Residuales y el Estanque de Tormentas de Parque Coimbra. Esta infraestructura se ubicará junto al acceso actual de la Ribera de San Pedro e incluirá una nueva vía de entrada desde la carretera cercana. Esto facilitaría el cierre del acceso directo desde la A-5 —solicitado previamente por el Ayuntamiento— sin dejar incomunicados a los vecinos, quienes dependen por completo de esta ruta para su movilidad diaria.

Raul Navarrete

Ecologista
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Tags: Opinión

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