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La Festa del Poble. Historia de un pasodoble.

Con más frecuencia de lo que me gustaría reconocer, sigo encontrando personas relacionadas con la cultura de les Fogueres de Sant Joan que aún afirman, a la hora de escribir para una publicación, preparar una conferencia o participar en un acto divulgativo, que de Fogueres ya está todo escrito. Personalmente considero esto un grave error, es una de tantas connotaciones pesimistas de la cultura festera, esta de creer que se sabe todo sobre ella.
Lo cierto es que a los que nos movemos en este ámbito, a los que tenemos esas inquietudes, nos ocurre, si bien con menos frecuencia de lo que desearíamos, que encontramos joyas donde uno menos se imagina, y nunca mejor dicho lo de «joyas» por lo que voy a contar ahora. La satisfacción que se percibe cuando se descubre y saca a la luz algún hecho o documento significativo, solo la entiende quien ha tenido la fortuna de sentirlo alguna vez.
Voy a comentar una de esas experiencias, la que disfruté gracias a la oportunidad que me brindó el hecho de, como se suele decir, estar en el momento oportuno en el lugar oportuno, cuando tuve la suerte de poder coordinar y dirigir la «Exposición del 75 Aniversario de les Fogueres de Sant Joan», que cerraba los actos de esta notable efemérides alicantina y, ahora que nos acercamos al Centenario, ciertamente me apetece mucho recordarlo y compartirlo, por esas satisfacciones que trajo detrás, entre las que quiero rescatar el motivo de este artículo.
Habiendo planteado esta muestra retrospectiva desde la óptica de no acudir a colecciones accesibles, como el Archivo Municipal de Alicante, bibliotecas públicas, Archivo de la Federació de les Fogueres de Sant Joan —en ese año 2003 todavía denominada Comissió Gestora—, Museu de Fogueres, etc., sino buscar en colecciones y archivos particulares, me topé, entre un buen número de hallazgos, con uno de esos documentos desconocidos que tanta satisfacción genera por lo que implicaba. Apareció en el archivo personal de un conocido joyero y festero alicantino —por eso lo de una auténtica «joya», nunca mejor dicho—, y arrojaba luz sobre un controvertido tema dentro de la cultura musical del folklore de la provincia de Alicante.
Antes de continuar, sugiero un momento musical. Para comprender mejor lo que voy a exponer invito a buscar y escuchar en Internet el célebre pasodoble La Festa del Poble, del maestro Francisco Alonso, fácil de encontrar con estos datos en las páginas y buscadores más conocidos de música.

Pues bien, festeros de Moros y Cristianos y de Fogueres mantenían entonces un entente no demasiado cordial sobre el destino e intención de esa famosa composición de Francisco Alonso López Corral (Granada, 1887 – Madrid, 1948). Los Moros y Cristianos de Alcoy defendían la postura de que este pasodoble fue concebido y compuesto expresamente para sus famosas y reconocidas fiestas, y que además originalmente se llamaba Moros del Riff.
A pesar de que era y es una pieza musical tradicionalmente utilizada en desfiles de Fogueres, era esta afirmación la que parecía más arraigada entre los festeros, ya que a pesar de que se trata de un pasodoble, los primeros compases no pueden ser más sugerentes de una marcha mora. Y es así, en la portadilla de la partitura original, de la que por cierto un ejemplar fue expuesto en la citada muestra retrospectiva, detrás del título La Festa del Poble figura la calificación de «marcha morisca». Pero se estaba en un error de deducción por estas dos palabras iniciales, y la primera pista la daba con claridad la misma portadilla de la partitura, ya que añade textualmente: «escrito expresamente para las fiestas de las “Hogueras de San Juan”». Pero cuando además del texto, conoces el contexto, la certeza se hace incuestionable. Y ahora llegamos al documento clave.

La Festa del Poble fue efectivamente un pasodoble concebido por su autor para les Fogueres de Sant Joan, y el documento al que hago referencia no ofrece lugar a dudas. La historia es la siguiente: en 1934, José Romeu Zarandieta, además de vicepresidente de la Comisión Gestora era presidente de la Foguera Plaza de la República —hoy del Ayuntamiento, aunque en modo alguno tenía esta entonces la condición de Foguera Oficial como lo es en la actualidad—, y era acertada costumbre de la época que las comisiones festeras nombraran «Foguerer de Honor» o, como se decía coloquialmente en aquellos años, «Foguerer Machor», a un notable de la sociedad, las artes o la política, no ya solo alicantina sino nacional. En el caso que nos ocupa, la comisión de la Foguera Plaza de la República acordó ofrecer dicho cargo honorífico al afamado músico y compositor granadino afincado en Madrid, Francisco Alonso, prolífico autor en diversidad de géneros: zarzuelas, sainetes líricos, comedias musicales, obras sinfónicas y ballet, canciones, himnos y pasodobles, cuplés, obras líricas; quién no conocía ya entonces La Banderita —de la humorada cómico-lírica Las Corsarias—, zarzuelas como La Bejarana, La Parranda, La Picarona o La Calesera, canciones como Maitechu Mía, o las célebres Pichi y Los Nardos —de la revista musical Las Leandras—…

Pues bien, el Maestro Alonso respondía con gratitud al nombramiento mediante una carta dirigida a José Romeu Zarandieta, fechada 21 de mayo y firmada de puño y letra por el maestro, cuyo original fue el que encontré en el archivo personal del joyero alicantino mencionado, y cuyo texto íntegro es el que sigue:
Francisco Alonso
Madrid 21/5/934.-
Sr. Don José Romeu
ALICANTE
Muy Sr. Mío: Es en mi poder su atta. carta que me envía como Presidente de la Comisión de la Foguera de la Plaza de la República, confirmándome en acuerdo de esa Comisión al nombrarme FOGUERER DE HONOR, por cuya atención quedo sumamente agradecido, esperando sirvan las presentes líneas como testimonio de gratitud, al mismo tiempo que acepto complacido el nombramiento que en mí recae con motivo de las próximas fiestas de les Fogueres, a cuya brillantez quiero aportar mi modesta cooperación, a tal efecto escribiré un pasodoble titulado “LA FESTA DEL POBLE”.
Con este motivo me es grato enviarle un cordial saludo, que ruego haga extensivo a los demás miembros de esa Foguera, y quedar suyo atto. s. s. q. e. s. m.
- Alonso [firma]
No son necesarios más comentarios. Durante Fogueres 1934, la pieza fue estrenada e interpretada por la Sociedad Unión Musical de Bigastro, bajo la dirección de Francisco Murcia, a quien Fernando Alonso regaló unas partituras originales, marcando el ritmo de los desfiles que hiciera la comisión de la Foguera Plaza de la República por las calles de su distrito, y rápidamente se convirtió en un clásico del todavía exiguo pero creciente patrimonio musical de les Fogueres de Sant Joan, asumido posteriormente por la popular Banda de Música Nueva Iris de Alcoy, dirigida por José Carbonell García, en la que no dejaba de ser chocante que sus componentes desfilaran ataviados con ropajes moriscos. Se rizaba el rizo.

Por último, el 27 de junio de 1943 el Maestro Alonso recibiría un sonado homenaje con el que el Ayuntamiento de Alicante le agradecía la creación del ya famosísimo pasodoble. Tuvo lugar en la plaza de toros de Alicante, y en el que, como colofón del concierto en su honor, fue interpretado La Festa del Poble por treinta y seis bandas de música, dirigidas por el propio Francisco Alonso, compuestas por cerca de mil quinientos músicos. Alonso recibiría un pergamino con un diploma y sería sacado a hombros por la puerta grande del coliseo alicantino, no sin antes dar dos vueltas al ruedo entre ovaciones.








