Ocaña se une en oración por las víctimas del fatídico terremoto de Venezuela

La iglesia de la localidad acogió una emotiva Eucaristía organizada por la Asociación de Venezolanos de Ocaña al cumplirse un mes de la tragedia del 24 de junio, reuniendo a vecinos, miembros de Protección Civil y allegados en un multitudinario acto de fe y consuelo.

La comunidad de Ocaña se vistió de luto y solidaridad para rendir un sentido homenaje a las víctimas del devastador terremoto que asoló Venezuela hace justo un mes. Con el corazón encojido pero con la fe como refugio, numerosos vecinos asistieron a la Santa Misa celebrada en la iglesia local, en un acto cargado de devoción organizado por la Asociación de Venezolanos de Ocaña para pedir consuelo por todas las familias que sufren esta pérdida en la distancia.

«Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá» — Evangelio de San Juan.

La lectura de nombres, el momento más conmovedor

Uno de los instantes de mayor carga emocional de la ceremonia tuvo lugar durante la lectura individual de los nombres de los fallecidos en el sismo. Un respetuoso silencio envolvió el templo mientras se encomendaba a cada uno de los difuntos al Señor.

En este acto de arropamiento comunitario quisieron estar presentes también los miembros de Protección Civil de Ocaña, quienes acompañaron a los organizadores y compartieron el dolor con la colonia venezolana e hispanoamericana afincada en la villa.

Solidaridad y afecto a través de la distancia

El espíritu de apoyo mutuo se hizo patente en gestos individuales de profundo cariño. Vecinos como José María acudieron a la cita para representar y orar en nombre de quienes no pudieron asistir debido al golpe de la tragedia y a problemas de salud.

Es el caso de una querida vecina que, afectada por la soledad y el impacto de la catástrofe, no pudo acudir al templo a rezar por sus seres queridos perdidos en la tragedia: su hermano Héctor Enrique Bastardo González, su sobrino-nieto el pequeño Fabio Ignacio Bastardo Navarro y la madre de este, Kiriaki Navarro.

Para llevar confort hasta Venezuela, los momentos más significativos de la liturgia y la mención de sus familiares fueron registrados en vídeo con el fin de hacérselos llegar a sus allegados en el país sudamericano, demostrando que la distancia física no diluye el recuerdo ni el acompañamiento en el dolor. Ocaña eleva sus oraciones deseando que Héctor Enrique, el pequeño Fabio Ignacio, Kiriaki y todos los fallecidos descansen en paz.

José María Sarria Golzarri

Colaborador de «El Consistorio»

Cuidador de la Ermita de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Villatobas, Amante de las buenas causas, emprendedor

Tags: Ocaña y Comarca

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