Cuando Biar devolvió el alma a su portada: La épica restauración de la Iglesia de la Asunción a mediados de los 70

España vivía a mediados de la década de los años 70 un momento de ebullición y profundos cambios sociales y políticos. Mientras las grandes capitales debatían sobre el futuro del país, en un rincón con solera de Alicante, en la villa de Biar, los vecinos respiraban otra clase de inquietudes muy suyas. Por entonces, la localidad intentaba sacar adelante su primer Plan General de Ordenación Urbana, un proyecto que con el tiempo demostró ser bastante ambicioso e irreal para la población de la época. Entre plano y plano urbanístico, la juventud comenzaba a reunirse en la mítica discoteca “Dafnis”, germen de los nuevos tiempos y de la primera gran transformación social juvenil en el municipio.

Soplaban vientos de renovación en todos los ámbitos. Por aquellos días, Don Manuel dejaba atrás su etapa como párroco de Biar rumbo a la costa, y en su lugar llegaba un joven sacerdote, Don Fausto Ruiz, mucho más cercano a las inquietudes de los jóvenes. Pero Don Fausto no solo destacaba por su sintonía generacional, sino también por ser un auténtico enamorado del arte y la cultura. Pronto advirtió que la fachada de la Iglesia de la Asunción —sin duda una de las joyas patrimoniales e históricamente más relevantes de toda la Comunidad Valenciana— sufría un desgaste alarmante. La culpa la tenía la propia piedra caliza empleada en su construcción original, un material bellísimo pero blando y vulnerable al paso de los siglos. Lejos de cruzarse de brazos, el párroco decidió que había que hacer algo y se puso manos a la obra.

1974: Los cimientos de un sueño imposible

 

Enrique Llobregat Conesa

 

El engranaje comenzó a girar en 1974. En una de las primeras gestiones clave, Don Fausto visitó la Diputación de Alicante acompañado por el alcalde, D. José María Domenech, y por Enrique Llobregat, flamante director del MARQ y profesor universitario de arqueología. El objetivo era presentar los cimientos de lo que aspiraba a ser un ambicioso proyecto de restauración. La idea se comunicó también formalmente al Instituto Nacional de Restauraciones del Patrimonio Artístico y Cultural, mientras que la Diputación se encargaba de elaborar un exhaustivo reportaje fotográfico para documentar el alcance real de las heridas de la portada, reportaje que hizo Gregorio Hernandez “Goyo”, afamado fotógrafo que trabajaba para Diputación y que tanto ha hecho por la provincia de Alicante.

Gregorio Hernández «Goyo»

 

Salvar semejante monumento costaba una fortuna, así que el ingenio popular tuvo que suplir la falta de presupuestos institucionales. Así nacieron iniciativas tan entrañables como la 1ª Gala de Valores Artísticos Folclóricos o las concurridas jornadas de recogida de cartón por las calles del pueblo.

Grupo de Coros y Danzas de Biar frente a la portada de la Iglesia

 

“Un día me levante con idea de visitar al ministerio en Madrid para recabar información sobre ayudas, lo hable con mi gran amigo “Juanito Sixto”, que me ayudaba con las cuentas, y sin pensarlo más, allí que nos presentamos”

— recordaba con una sonrisa Don Fausto Ruiz.

Aquella aventura madrileña tuvo su gracia. Sixto tenía un conocido casado con una chica de la familia de la Casa del “Flare” que trabajaba allí, lo que les abrió las puertas para informarse de todas las subvenciones posibles. De regreso a Biar, de paso, pararon a admirar la magnífica Catedral de Toledo, un acicate visual para lo que soñaban lograr en su propio pueblo.

1975: Fondos, reuniones y el fichaje de un genio

El año 1975 se consagró casi por completo a amasar fondos. Paralelamente, se tanteó a Juan Bassegoda Nonell, prestigioso arquitecto de Barcelona especializado en la obra de Gaudí, quien para sorpresa y alegría de todos aceptó asumir la dirección artística de la reparación. Durante los contactos previos, Bassegoda enseñó a la delegación birra la Real Cátedra Gaudí.

Juan Bassegoda Nonell

 

Nacido en Barcelona en 1930 y fallecido en 2012, Juan Bassegoda Nonell fue un erudito de altura. Doctor y catedrático de Historia de la Arquitectura y del Urbanismo de la Escuela de Arquitectura de Barcelona, lideró la Asociación de Amigos de Gaudí y dirigió la Cátedra Gaudí hasta el año 2000. Su currículum abarcaba desde la Real Academia de Bellas Artes de Sant Jordi hasta distinciones internacionales en Washington y Nueva York, destacando especialmente en la restauración tanto de la obra gaudiniana (Casa Batlló, Parque Güell) como de grandes hitos medievales (la Catedral de Barcelona, Santa María del Mar, Poblet, Pedralbes y, por supuesto, la Iglesia de la Asunción de Biar).

1976: Se constituye la junta y arranca la maquinaria

El ritmo no decaía. En 1976 el ayuntamiento mantuvo reuniones de coordinación para sumar esfuerzos, incorporándose al equipo Hugo Prats como restaurador profesional y Antonio López Lamiñana en calidad de aparejador.

El punto de inflexión institucional llegó el 11 de octubre de ese año con la constitución formal de la Junta Pro Restauración de la Portada. En ella se integraron el consistorio, la sociedad civil y los empresarios de Biar, sellando un compromiso férreo para ver la obra terminada. Tras dar el visto bueno a la contratación de Bassegoda, Prats y el escultor Magín Picalló, se levantaron los andamios y las herramientas rompieron el silencio de la plaza.

Hito / Aportación Detalles de la financiación y apoyo

 

Ayuntamiento de Biar 100.000 pesetas iniciales
Diputación de Alicante 700.000 pesetas y soporte fotográfico (Goyo)
Iniciativas Populares 3ª Gala Pro-Restauración, colectas parroquiales, venta de cartón y lotería
Colaboración vecinal Campaña de cartas a vecinos y veraneantes de la urbanización El Navarro
José Soler Cardona

 

El Obispado, a través de D. José Soler Cardona, dio su bendición al proyecto. Mientras tanto, la campaña de difusión mediática despegaba a través del diario Información, Canal 3 TV y Radio Villena, logrando que la causa traspasara las fronteras locales.

 

1977-1978: El esfuerzo colectivo, las tensiones y el pulso constructor

En 1977, el arquitecto Bassegoda visitó formalmente los trabajos y redactó su informe técnico. La implicación económica se extendió al tejido empresarial local, acordando una aportación solidaria de 1.000 pesetas por cada obrero. El deporte tampoco quiso quedarse al margen: se organizó un inolvidable partido benéfico en el que el Biar C. F. se midió contra el Valencia C. F., completando la recaudación con el sorteo de codiciados balones firmados por clubes de Primera División.

Por entonces, en pleno año 1978, la intervención urbanística y patrimonial rozaba sensibilidades locales muy profundas. En una carta memorable dirigida por Juan Bassegoda al párroco Don Fausto Ruiz, el arquitecto catalán abordaba con fina ironía y cautela la espinosa tarea de eliminar el aparcamiento que se agolpaba frente a la fachada y retirar la pintada de los caídos de la Guerra Civil, por considerar que desentonaba por completo en un enclave de semejante valor histórico y artístico. En aquella misiva, Bassegoda le confesaba sin filtros al sacerdote:

“Referente a lo que me dice del aparcamiento frente a la iglesia y de la cruz de los Caídos, trataré de hacer las gestiones con la mayor diplomacia posible, puesto que, si así no se hace, me expongo a que los alicantinos de Biar me tilden de “Catalá de la merda”. Ya sabe que con eso del imperialismo de los catalanes y de los mal llamados “Països Catalans” las cosas están un tanto enconadas y no está el horno para bollos.”

Carta contestación de Juan Bassegoda, arquitecto

 

Aparcamiento e inscrpción que desdecían de la fachada

 

A pesar de los recelos y la fina diplomacia que hubo que desplegar para no despertar susceptibilidades identitarias en una época tan compleja, para 1978 se adjudicó la ejecución material de la obra al constructor local Díaz Torres, conocido popularmente como “Sorolla”. Al equipo se incorporó también Miguel Maestre como experto en arte de Biar, trabajando mano a mano con el escultor Picalló. Se solicitó al ayuntamiento la entrega de las piedras del parteluz custodiadas en dependencias municipales, esculpiendo de nuevo la balaustrada perdida y restituyendo la coronación original.

Miguel Maestre Castelló, asesor artístico de la obra

1979: El esplendor recuperado

El esfuerzo coral de todo un pueblo dio sus frutos en 1979. Las obras tocaban a su fin y la flamante y rehabilitada portada quedaba oficialmente inaugurada. Aquella intervención no solo salvó de la ruina a uno de los monumentos más preciados de Biar, sino que demostró cómo la unión entre la ilusión de un joven sacerdote, el talento de grandes expertos y el sacrificio diario de los vecinos fue capaz de superar cualquier obstáculo, ya fuera técnico, económico… o diplomático.

Reportaje fotográfico de la obra :

(Para ver alguna foto en particular pulsa sobre ella)

 

 

Fausto Ruíz

Amante del arte y de Biar

¿Tienes recuerdos de este tema? Si recuerdas más anécdotas sobre esto, te invitamos a compartirlas para mantener viva nuestra memoria colectiva. Mandalas al Whatsapp 652196607 o al correo redaccion@elconsistorio.es .

El Consistorio Digital no se responsabiliza del contenido de los artículos remitidos o de opinión, siendo cada autor responsable de sus propias creaciones.

probisol

También te puede interesar

Noticias similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.
Tienes que aprobar los términos para continuar