A los 15 años de la derrota de ETA

En esta ocasión pretendo realizar una reflexión con ustedes, lectores de mi atril, sobre una terrible lacra que marcó cerca de sesenta años la vida de los españoles, como fue el terrorismo de ETA que sembró de víctimas nuestra geografía con más de 800 asesinatos, cuyos autores directos e indirectos disfrutan actualmente de libertad sin haber completado sus condenas.

El argumento central de estas letras lo dirijo a los responsables políticos que pretenden atribuirse la victoria sobre esta banda criminal, cuando se cumplen en el día de hoy 15 años de su disolución, por cierto, sin entregar las armas. El primero en ser señalado desde el atril es el expresidente Zapatero, quien más allá de su condición de investigado por corrupción, es uno de los más notables demagogos de la política española de los últimos cincuenta años. Un personaje que no se altera en el uso de la retórica y la manipulación para construir el relato por el que se muestra, sin el menor rubor, como el garante de un supuesto acuerdo de paz con ETA.

En un sinfín de ocasiones hemos escuchado a este siniestro personaje que fueron sus políticas las que llevaron a esta organización terrorista a abandonar la lucha armada. Narrativa que asumiría Sánchez quien, superando este demagógico discurso, ha hecho uso de la mentira para retorcerla hasta el extremo de convertir a los herederos de la organización terrorista en su principales aliados en esta legislatura. Uno y otro, Zapatero y Sánchez, construyen torticeramente el pernicioso discurso de que la derrota de ETA es un logro de las políticas socialistas, arrebatando el verdadero éxito a quien en puridad le corresponde que no es otor que a la sociedad española.

Al cumplirse hoy 15 años desde que ETA anunciara, en uno de sus macabros mensajes, su decisión de dejar la “lucha armada” –asesinar en román paladino– los españoles de bien nos debemos felicitar porque esta medida no fue fruto del arrepentimiento de los terroristas ni de su voluntad de integrarse en nuestro sistema de convivencia; al contrario, fue consecuencia de la incuestionable victoria del Estado de derecho sobre esa banda criminal. ETA fue derrotada desde todos los poderes del Estado con el respaldo de la sociedad española. La victoria sobre los criminales etarras se alanza, en primer lugar, al amparo de un gran pacto de Estado entre los principales partidos políticos españoles, PP y PSOE, poniendo de manifiesto una armonía institucional que hoy, sin duda, recordamos con añoranza quienes vivimos esos momentos. Esta conciliación institucional, facilitó la acción sin fisuras del poder judicial del Estado, destacando la labor de la Audiencia Nacional, cuyos jueces y fiscales se mantuvieron firmes a pesar de las amenazas y acciones de los terroristas. Y, en tercer lugar, aunque no menos importante, por la acción coordinada de los responsables de la prosecución del delito en los ámbitos fiscal y económico, ahogando la propia supervivencia del entramado de esa organización terrorista.

No se debe olvidar mencionar a la Institución Militar, que, si bien no tuvo una participación directa contra el terrorismo de ETA, sus miembros, objetivo preferente de los asesinos etarras durante años, lejos de caer en la provocación sufrieron con la abnegación que les caracteriza, las recurrentes amenazas sobre ellos y su entorno familiar. Los Ejércitos supieron mantener con orgullo y determinación nuestra Enseña Nacional en territorios hostiles con la mayor dignidad y honor, ofreciendo incluso su esfuerzo y sacrificio en apoyar a quienes deseaban su salida de las tierras vascas y no dudaban, incluso, en señalarlos para que los pistoleros de esa banda criminal los asesinaran.

Una victoria a la que contribuyeron de manera determinante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, quienes calladamente bajo el estricto cumplimiento del marco legal llevaron el esfuerzo principal en la lucha contra el terrorismo, aún a costa de las múltiples bajas sufridas en sus filas y el desprecio de una parte de la sociedad al que se veían sometidos ellos y sus familias en el País Vasco.

Y dejo para el final de esta enumeración al conjunto de la sociedad española, la verdadera artífice de la victoria sobre la sinrazón terrorista sin la cual este logro no hubiera sido posible, que de una manera contundente manifestó al mundo su determinación para acabar con ETA. Qué lejanas parecen hoy en día aquellas movilizaciones a raíz del asesinato de Miguel Ángel Blanco, pareciera que desde las altas estancias de la política española quisieran adormecer la conciencia colectiva que permitió su derrota.

Fue, sin duda, la mejor versión de nuestra Patria, de los españoles, la que derrotó a ETA. En este largo y cruento suceso de nuestra Historia reciente, Zapatero se limitó a pactar un acuerdo con la ilegalizada Batasuna limitado a un simple interés político, rompiendo de hecho el pacto de Estado contra el terrorismo que fue determinante para la derrota del aparato militar de ETA. Consecuencia de esas negociaciones entre el gobierno de Zapatero y la cúpula de la organización terrorista sería la legalización de su brazo político de la mano de Bildu, organización radical heredera de HB.

Este decepcionante resultado, lejos de corregirse, se vio radicalmente agravado cuando Sánchez, mintiendo a la sociedad española, pactó con Bildu su investidura como presidente del gobierno. Hoy los terroristas derrotados campan como vencedores, a las víctimas las pretenden convertir en verdugos y, mientras, la sociedad española parece anestesiada ante un sinfín de situaciones que eran impensables hace tan solo unos años.

Niego pues, desde el atril del Consistorio, que Sánchez y sus corifeos atribuyan la victoria sobre ETA a Zapatero. Proclamo con voz fuerte y férrea convicción que este triunfo corresponde al conjunto de la sociedad española. Y reclamo la necesidad de una profunda regeneración política en España, de lo contrario la derrota de ETA será solamente parcial en la medida que los grupos radicales siguen expandiendo su violencia sobre la sociedad española, en no pocas ocasiones de manera impune y con la connivencia de los actuales dirigentes políticos.

Jesús de Miguel Sebatián

Analista Seguridad Internacional

Socio fundador de TWCI y experto en inteligencia estratégica. Con una destacada trayectoria militar internacional en Bosnia, Irak y Afganistán, ha sido Agregado de Defensa en México y directivo de seguridad en el sector privado. Actualmente es docente universitario y consultor especializado.

Tags: El Atril de Jesús de Miguel Sebastián

El Consistorio Digital no se responsabiliza del contenido de los artículos remitidos o de opinión, siendo cada autor responsable de sus propias creaciones.

Noticias similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.
Tienes que aceptar los términos para continuar