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Manuel Galipienso: producir desde Alicante y mirar al futuro del audiovisual

Hablar del futuro del sector audiovisual en la provincia de Alicante significa necesariamente mirar hacia un territorio que durante los últimos años ha recuperado su vocación de convertirse en escenario, plató y lugar de encuentro para profesionales vinculados al cine, la televisión y la producción de contenidos.
En ese contexto desarrolla su actividad Manuel Galipienso, productor audiovisual y CEO de Oceánica Films S.L., una empresa alicantina ubicada en Ciudad de la Luz Film Studios. Galipienso es también presidente de Alicante Audiovisual, la asociación que representa los intereses del sector audiovisual de la provincia.

La figura del productor permanece muchas veces alejada del gran público. Los espectadores conocen a los actores que aparecen en pantalla, al director de una película o a los presentadores de un programa, pero detrás de cada proyecto existe un complejo trabajo de planificación, financiación, coordinación de profesionales y transformación de una idea inicial en un producto que finalmente puede llegar a una pantalla.
Es precisamente ahí donde empresas como Oceánica Films encuentran su espacio. En un sector profundamente transformado por las plataformas digitales, las nuevas tecnologías y la multiplicación de formatos y canales de distribución, producir contenidos audiovisuales significa también ser capaz de anticiparse a los cambios.
Y hacerlo desde Alicante añade una dimensión particular. La provincia reúne condiciones naturales, climáticas y paisajísticas que permiten encontrar, a relativamente poca distancia, escenarios urbanos, costa, montaña y diferentes tipos de localizaciones. A ello se suma la existencia de infraestructuras específicamente concebidas para la actividad cinematográfica y audiovisual.
Ciudad de la Luz representa probablemente el ejemplo más visible. Su recuperación ha vuelto a situar a Alicante dentro del mapa de lugares capaces de albergar producciones de gran dimensión y ha abierto nuevamente el debate sobre las oportunidades económicas, profesionales y formativas que la industria audiovisual puede generar en su entorno.
Para quienes desarrollan aquí su actividad, el reto consiste precisamente en conseguir que ese impulso no se limite a que grandes producciones utilicen temporalmente las instalaciones o los paisajes alicantinos, sino que contribuya también a consolidar un tejido audiovisual estable, formado por productoras, técnicos, profesionales, empresas auxiliares y nuevos talentos.
Ese es uno de los aspectos que resulta especialmente interesante abordar con Manuel Galipienso: conocer el sector desde la perspectiva de quien trabaja dentro de él y preguntarse hasta dónde puede llegar Alicante si consigue aprovechar plenamente esta nueva etapa.
Porque detrás de una producción audiovisual hay también industria, innovación y empleo. Y detrás de cada rodaje que elige Alicante existe una oportunidad para proyectar la provincia mucho más allá de sus fronteras.
La entrevista a Manuel Galipienso
- Manuel, para quienes no conocen todavía Oceánica Films, ¿cómo nació la empresa y cuál era la idea con la que decidió poner en marcha este proyecto?
Oceánica Films nació de mi voluntad de contar historias y desarrollar proyectos audiovisuales desde Alicante, demostrando que no es necesario marcharse a Madrid para hacer cine y televisión. Desde el principio hemos combinado documental, ficción, televisión, cultura, turismo y comunicación institucional. Hemos ido creciendo proyecto a proyecto, asumiendo riesgos y aprendiendo a desenvolvernos en un sector muy exigente. Siempre he tenido claro que quería construir una productora con identidad propia, capaz de trabajar desde Alicante y competir en cualquier mercado.
- Usted ocupa actualmente la responsabilidad de CEO. ¿Cómo llegó profesionalmente al mundo audiovisual y qué le atrajo inicialmente de un sector tan particular como el de la producción?
Llegué por la pasión por contar historias y por las posibilidades que ofrece el audiovisual para explicar el mundo que nos rodea. Empecé trabajando en proyectos pequeños, aprendiendo tanto la parte creativa como la técnica y la producción. Con el tiempo entendí que producir significa asumir responsabilidades, conseguir financiación, formar equipos y tomar decisiones que condicionan el futuro de una empresa. Es un oficio apasionante, pero también muy duro: puedes pasar meses o años desarrollando un proyecto sin tener garantizado que llegue a realizarse. Esa combinación de creatividad, gestión y riesgo sigue siendo uno de los aspectos que más me atraen pero tambien es muy dasgastante.
- El espectador suele conocer al actor o al director, pero mucho menos al productor. ¿Qué hace realmente un productor y qué parte de su trabajo permanece invisible para el público?
El productor es quien consigue que una idea se convierta en una película, una serie o un documental. Asume toda la responsabilidad de que el proyecto salga adelante, pero también su riesgo económico. En una productora pequeña o mediana puedes jugártelo todo a una carta: si sale mal, recuperarse puede llevar años o incluso comprometer la continuidad de la empresa.
Además, el beneficio real es hoy muy reducido, especialmente en la producción televisiva en la Comunitat Valenciana. Puedes gestionar presupuestos importantes y quedarte con un margen prácticamente inexistente después de pagar equipos, proveedores y estructura.
El público ve el resultado final, pero no las negociaciones, las dificultades financieras ni la responsabilidad que hay detrás.
- El sector audiovisual ha cambiado radicalmente durante los últimos años con la aparición de las plataformas, las redes sociales y nuevas formas de consumir contenidos. ¿Estamos viviendo una de las mayores transformaciones de la historia de esta industria?
Sin duda. Han cambiado los hábitos de consumo, los formatos, los tiempos de producción y las formas de financiación. Tenemos más posibilidades de llegar a públicos diferentes, pero también una competencia enorme y modelos de negocio cada vez más difíciles de predecir. Se produce mucho contenido, aunque eso no significa que las productoras independientes tengan más estabilidad. El reto es adaptarse sin perder identidad y conseguir que la transformación tecnológica se traduzca en oportunidades reales para las empresas y los profesionales, no únicamente en beneficios para las grandes plataformas.
- Oceánica Films desarrolla su actividad desde Alicante y con sus oficinas en Ciudad de la Luz Film Studios. ¿Qué supone profesionalmente estar situado dentro de una infraestructura de estas características?
Para nosotros supone una oportunidad, pero también una apuesta empresarial real. Llevamos años trabajando desde Ciudad de la Luz, con nuestras oficinas y nuestros costes, y conocemos tanto sus posibilidades como las dificultades de desarrollar una actividad audiovisual estable en Alicante. Tener unos platós de estas características es extraordinario, pero una infraestructura no constituye por sí sola una industria. Hace falta una estrategia que conecte los estudios con las productoras locales, la formación, la financiación y la contratación. Mi preocupación es que pongamos todo el foco en atraer grandes rodajes y nos olvidemos de consolidar las empresas que deben mantener vivo el sector durante todo el año.
- Durante años Ciudad de la Luz Film Studios, atravesó una etapa complicada y ahora ha recuperado su actividad. Desde la perspectiva de alguien que trabaja dentro del sector, ¿Qué oportunidades cree que abre esta nueva etapa para Alicante?
La oportunidad es enorme, y sería absurdo no reconocerlo. Pero después de tantos años de dificultades, creo que tenemos la obligación de aprender de lo ocurrido y no limitarnos a celebrar cada gran producción que llega. Necesitamos saber qué objetivos industriales perseguimos, qué resultados obtenemos y cómo se evalúan. ¿Estamos creando empresas capaces de producir sus propios proyectos? ¿Estamos generando empleo estable? ¿Estamos aumentando la capacidad de nuestras productoras para competir? Si la respuesta se mide únicamente por los días de ocupación de los platós, estaremos dejando fuera una parte fundamental del problema. Ciudad de la Luz debe ser un motor industrial, no solamente un magnífico espacio de rodaje.
- Alicante ofrece costa, montaña, núcleos urbanos, pueblos y una climatología especialmente favorable. ¿Hasta qué punto puede competir como localización cinematográfica con otros grandes polos audiovisuales españoles y europeos?
Alicante tiene condiciones extraordinarias para competir: diversidad de localizaciones, clima, comunicaciones e infraestructuras. Pero las producciones no eligen un territorio únicamente por sus paisajes o por sus platós. Necesitan empresas de producción, equipos técnicos, proveedores especializados, financiación y una administración que ofrezca seguridad y agilidad. En eso todavía tenemos trabajo por hacer. No podemos pretender competir con territorios que llevan décadas consolidando su industria si no construimos una política estable que permita a nuestras empresas crecer, acumular experiencia y asumir producciones cada vez mayores. Las condiciones naturales ya las tenemos; ahora debemos desarrollar el tejido industrial que las convierta en una ventaja competitiva duradera.
- Cuando una gran producción llega a Alicante, ¿qué impacto real puede tener sobre el territorio? ¿Se beneficia de ella el tejido empresarial y profesional local o todavía queda trabajo por hacer para conseguir que una mayor parte de esa inversión permanezca en la provincia?
El impacto puede ser importante, pero hay que distinguir entre actividad económica puntual y desarrollo industrial. Una gran producción beneficia a hoteles, restaurantes, empresas de transporte, alquiler de vehículos, catering y otros servicios. Todo eso está bien, pero Alicante ya cuenta con una economía turística muy potente. La cuestión es qué valor añadido deja en su industria audiovisual.
También es positivo que trabajen técnicos locales, pero ¿qué ocurre con las productoras alicantinas y valencianas que tienen que mantener sus estructuras, desarrollar proyectos durante meses y asumir riesgos cuando las grandes producciones se marchan? Si la inversión pública ayuda a atraer rodajes, deberíamos procurar que contribuya también a fortalecer esas empresas, generar producción propia y consolidar empleo cualificado. Necesitamos datos transparentes sobre contratación local y retorno industrial. Porque, cuando termina un rodaje, los hoteles siguen con su actividad turística; pero una productora que no consigue nuevos proyectos puede tener que cerrar. Y entonces, ¿quién mantiene el sector audiovisual cuando se marchan las grandes producciones?
Y a veces tengo la sensación de que esta problemática les cuesta entenderla a algunos responsables políticos y técnicos de la Administración. Quizás porque nunca han tenido que levantar una empresa, pagar nóminas, asumir riesgos y mantener una estructura cuando no hay proyectos. Las decisiones administrativas pueden parecer pequeñas sobre el papel, pero para una productora pueden significar la diferencia entre seguir adelante o cerrar. Lo más preocupante es que, en ocasiones, ni siquiera explicando estas consecuencias conseguimos que se comprendan. Por eso tenemos que seguir insistiendo y luchando por ello: porque detrás de cada empresa hay profesionales, familias y años de trabajo que no podemos permitirnos perder.
- Uno de los grandes retos es conseguir que los jóvenes profesionales no tengan necesariamente que marcharse a Madrid, Barcelona o al extranjero para desarrollar una carrera audiovisual. ¿Cree que Alicante puede generar suficiente industria para ofrecerles oportunidades profesionales estables?
Tenemos talento y profesionales muy preparados, pero todavía cuesta ofrecerles continuidad. Muchos jóvenes se forman aquí, adquieren experiencia y terminan marchándose porque no encuentran suficientes proyectos para construir una carrera profesional. No podemos pedirles que se queden por amor a su tierra si aquí no tienen oportunidades laborales. Necesitamos producción continuada, empresas solventes y una conexión real entre formación e industria. Y eso no se consigue únicamente atrayendo rodajes internacionales: se consigue ayudando a que las productoras locales desarrollen y produzcan sus propios proyectos. El talento no se retiene con discursos, sino con trabajo.
- Inteligencia artificial, producción virtual, nuevos efectos visuales y herramientas digitales están modificando rápidamente la manera de producir contenidos. ¿Cómo imagina una productora audiovisual dentro de diez años?
Será una empresa mucho más tecnológica, capaz de desarrollar proyectos y producir contenidos con herramientas que hoy apenas estamos empezando a explorar. La inteligencia artificial transformará procesos de documentación, montaje, efectos visuales y desarrollo creativo. Pero la tecnología, por sí sola, no garantiza una buena historia ni una buena producción. Las productoras tendremos que adaptarnos continuamente, proteger el valor del trabajo creativo y aprender a utilizar estas herramientas para ser más competitivas.
Mi preocupación es que la innovación no termine concentrando todavía más el poder en unas pocas grandes compañías y deje atrás a las pequeñas y medianas empresas.
- Más allá de su actividad profesional, usted ha desarrollado su proyecto desde Alicante. ¿Qué relación personal mantiene con esta provincia, qué significa para usted trabajar desde aquí y qué le gustaría aportar a Alicante a través de Oceánica Films?
Alicante es mi casa y el lugar desde el que he decidido desarrollar mi carrera. Creo que tenemos una identidad, una historia y un patrimonio extraordinarios que merecen ser contados, pero también capacidad para desarrollar proyectos que vayan mucho más allá de lo local. Me gustaría contribuir a que Alicante no sea únicamente un lugar al que vienen otros a rodar, sino un territorio desde el que nacen historias, empresas y producciones propias. Y que los profesionales que empiezan hoy puedan desarrollar aquí una carrera sin tener que marcharse obligatoriamente para progresar.

- Manuel Galipienso ha querido también mostrar su apoyo a Pulmón Verde, la iniciativa surgida en Finca Terol ante el proyecto urbanístico y de reparcelación que afecta a sus vecinos. ¿Qué le llevó a prestar su apoyo a esta iniciativa y qué mensaje le gustaría trasladar a quienes defienden la conservación de su entorno y un modelo de desarrollo respetuoso con las personas y el territorio?
Mi apoyo a Pulmón Verde responde a una manera de entender la vida que compartimos mi mujer y yo. Siempre hemos defendido la protección de los animales, el respeto por la naturaleza y la conservación del territorio. No podemos hablar de progreso si para avanzar tenemos que destruir aquello que hace valioso nuestro entorno.
Esa sensibilidad también está presente en la mayoria de nuestros trabajos. Porque creemos que el audiovisual puede servir para mostrar realidades, generar conciencia y contribuir a proteger nuestro patrimonio natural.
En el caso de Finca Terol, creo que debemos preguntarnos qué modelo de desarrollo queremos y qué estamos dispuestos a perder por él. No se trata de estar en contra de cualquier desarrollo, sino de defender uno que respete el territorio, sus valores naturales y el futuro de quienes vivirán aquí. El progreso no debería medirse únicamente por lo que construimos, sino también por lo que somos capaces de conservar.
- Cine y medio ambiente parecen mundos alejados, pero el sector audiovisual está prestando cada vez más atención a la sostenibilidad de los rodajes. ¿Es posible avanzar hacia una industria audiovisual más sostenible sin perder competitividad?
Por supuesto. Podemos planificar mejor los desplazamientos, reducir consumos, reutilizar materiales y optimizar los recursos de cada producción. Muchas medidas sostenibles también permiten ahorrar dinero y organizar mejor el trabajo. El reto está en que no se conviertan en una obligación burocrática más para las productoras pequeñas, sino en prácticas realistas, acompañadas de herramientas y recursos. El audiovisual tiene una responsabilidad ambiental, pero también la capacidad de influir en cómo la sociedad entiende y protege su entorno.
- Desde su experiencia empresarial, ¿qué debería hacer Alicante durante los próximos años para consolidarse definitivamente como uno de los grandes polos audiovisuales del Mediterráneo?
Lo primero es definir una estrategia industrial a largo plazo y mantenerla más allá de los cambios políticos.
Desde mi responsabilidad al frente de Alicante Audiovisual, tengo además una visión que va más allá de la realidad de mi propia empresa. Hablamos con frecuencia de atraer grandes producciones, pero también tenemos que preguntarnos qué necesitan las productoras que trabajan aquí durante todo el año, cómo pueden desarrollar proyectos propios y qué condiciones les permitirán mantener el empleo y crecer. Si queremos una industria audiovisual sólida, tenemos que construirla desde dentro, no limitarnos a recibir rodajes.
Ciudad de la Luz, las productoras, el Institut Valencià de Cultura, À Punt y las administraciones deben trabajar con objetivos compartidos. Necesitamos convocatorias de ayudas previsibles, resoluciones y pagos en plazo, criterios de valoración transparentes y una contratación pública que fortalezca realmente el tejido audiovisual valenciano. También debemos evitar que toda la actividad se concentre en un único territorio y favorecer que las empresas de Alicante y Castellón tengan oportunidades reales.
Gobernar no es gestionar: no basta con administrar infraestructuras y convocatorias; hay que decidir qué industria queremos construir y trabajar para que exista dentro de diez o veinte años, gobierne quién gobierne.
- Si tuviera la posibilidad de producir mañana en Alicante cualquier proyecto sin limitaciones presupuestarias, ¿qué historia le gustaría contar y qué rincón de la provincia elegiría para hacerlo?
Me gustaría desarrollar una gran historia cinematográfica alrededor del Mediterráneo: un espacio que representa vida, identidad, intercambio, memoria y también conflictos. Alicante ofrece escenarios extraordinarios, desde la costa hasta el interior, pero lo más interesante es la diversidad de historias humanas que podemos encontrar en ellos. Me atraen los proyectos que nacen de una realidad cercana y consiguen conectar con públicos universales. No creo que una historia tenga que dejar de ser local para convertirse en internacional; muchas veces, cuanto más auténtica es, más lejos puede llegar.
- Y mirando específicamente hacia Oceánica Films, ¿en qué momento se encuentra actualmente la empresa y cuáles son los próximos proyectos y objetivos que Manuel Galipienso tiene sobre la mesa?
En Oceánica Films seguimos trabajando en proyectos documentales, televisivos, culturales e institucionales, pero también mantenemos nuestra apuesta por la ficción. Llevamos años intentando sacar adelante El Cónclave, un largometraje de ficción en el que seguimos trabajando y que esperamos poder hacer realidad en 2027.
Además, estamos desarrollando otros guiones de ficción porque queremos seguir creciendo en esa línea y llevar nuevas historias a la pantalla. Es un camino que exige tiempo, financiación y mucha perseverancia, pero forma parte de nuestra vocación como productora.
Mientras tanto, seguimos trabajando con instituciones, televisión y otros clientes, porque una productora necesita mantener su actividad y su estructura al mismo tiempo que desarrolla proyectos propios. Al final, se trata de encontrar el equilibrio entre sacar adelante el trabajo de cada día y no dejar de construir el futuro.

Yane Bonin
Productor y distribuidor artístico: MÚSICA,TEATRO, DANZA, MAGIA …

































